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Winter is coming

Winter is comingSin haberlo planeado, han pasado dos meses desde la última vez que publiqué algo por aquí. Y, ¿sabéis qué? La rutina no es algo necesariamente tedioso a largo plazo. Si te gusta, te atrapa. Te levantas a la misma hora, vas a trabajar a la oficina y, cuando sales, tienes (en el ideal de los casos) tiempo para dedicarte a lo que te dé la gana. Salvo excepciones, el trabajo se  concentra en ocho horas al día, cinco días a la semana. Casa y trabajo no están aunados: el correo y las preocupaciones de última hora se quedan enclaustrados en esas cuatro paredes.  Tienes la seguridad de un sueldo a final de mes, aunque gran parte de él se destine a pagar el alquiler y otras facturas. Y, mes a mes, vuelta a empezar el mismo ciclo.

No es el típico punto de vista al que cientos de traductores autónomos están acostumbrados a vivir y a relatar por estos lares. He tenido la suerte de seguir la misma rutina durante estos últimos meses sin rozar, ni de lejos, lo tedioso. De hecho, me atrevería a decir que es lo más cómodo del mundo. He trabajado en distintos proyectos y aprendido muchísimo en cada uno de ellos, con un ambiente de trabajo insuperable y compañeros que me han permitido bombardearles a dudas día sí y día también. Durante este tiempo, he descubierto y profundizado en una línea de trabajo que ni me habría planteado año atrás.  Lo que comenzó siendo un curso de formación ha sido el punto de inflexión ideal para especializarme en algo que me apasiona.

Al mismo tiempo, me he ido despegando poco a poco de la traducción en las redes sociales. Empecé el blog bajo la premisa de relatar mi propia experiencia, pero lo cierto es que parte de mí se veía obligada a cumplir con ciertas expectativas. En concreto, transmitir información que resultara útil para un público. La verdad, no era más que una traba a la hora de escribir. Ese tipo de exigencias me hicieron replantearme este espacio como algo personal a la vez que profesional. Escribir sobre uno mismo no es fácil, pero seguiré trabajando en ello.
Por otra parte, Twitter repetía un eco de las mismas noticias sobre el mismo tema a todas horas del día. Sobrecarga de información, supongo. Dicen que los traductores son compañeros ideales en partidas de Trivial, por aquello de estar acostumbrados a absorber información como esponjas. Sin querer, había aparcado mis intereses personales y aficiones.  Aprovechando la comodidad de la rutina, retomé poco a poco la lectura, la fotografía, el ejercicio y el ocio. He descubierto el significado de runner’s high, me he pasado horas leyendo opiniones sobre distintos tipos de fotografía analógica y he vuelto a encender el Kindle después de meses (solo para descubrir que tenía que cargarlo).

Es importante, a la par que difícil, mantener un balance: quieres dedicar tiempo a tu profesión para demostrar tu valía y estar siempre al pie del cañón (sin contar el atractivo económico, claro); por otro lado, no puedes dedicarle 24 horas sin perder el lado humano. Y, precisamente, es el lado del que muchos traductores pueden beneficiarse a la hora de elegir un camino u otro, profesionalmente.

Me gustaría poder decir que mi rutina es una de la que puedo disfrutar todo el año, pero no es así. Se acaba el año y, con él, los proyectos. Winter is coming. Mentiría si no dijera que siento cierta incertidumbre por lo que está por venir en los próximos meses, aunque, por otro lado, también hay cierta curiosidad que quiero satisfacer.

Replace fear of the unknown with curiosity

¡Feliz entrada del año a todos!

Cosas que aprendí en un año (y otras «realidades» de la traducción profesional)

No es año nuevo, pero sí hace casi un año que empecé este blog. No puedo decir que no esté sorprendida de que siga escribiendo. Aun así, lo que más sorprende son los cambios: cómo los temas pasan a ser más especializados e incluso personales; cómo no se trata tanto de investigar temas nuevos, sino de plasmar la experiencia propia y cómo se hace cada vez más difícil mantener un ritmo decente de actualizaciones (no todo iba a ser bueno).

Plasmar mi propia experiencia es algo que me resultaba aterrador al principio (he de admitir que todavía escribo con cierto recelo). Aun así, el propósito de esta entrada es enumerar -a modo de resumen- algunas de las «realidades» (subjetivas, como siempre) con las que me he topado a lo largo de este año, el de la tan ansiada transición de las cuatro paredes universitarias al Mundo Real™, exento de paredes y de la satisfacción (o desilusión) de un expediente académico. No ha sido fácil adaptarse. De hecho, me queda muchísimo por aprender.

Universidad ≠ Mundo Real™

Los estudiantes parecen seguir dispuestos a atravesar un camino peligrosamente recto. Primero carrera,  luego máster, ¡hasta doctorado! Lanzarse al Mundo Real™ no es fácil, pero ampararse en los estudios no es la mejor alternativa. Reconozco que yo misma fui la que comenzó un máster acabada la carrera. Me lo planteé como una segunda oportunidad, en la que podría aprender algo que siempre había querido estudiar. Por otro lado, reconozco que también me aterraba mi propia perspectiva al futuro: vacía, sin ideas.

Probablemente esto surgiera a raíz de una falta de planificación por mi parte. En los años de licenciatura, me preocupaba por rellenar un cupo de créditos y, de vez en cuando, mirar el expediente. No me gustaba pensar más allá de eso porque sabía la respuesta. Sabía que con estudiar y tener un buen expediente no iba a ser suficiente.

En parte, estoy contenta de haber cursado el máster. Me ha introducido a un mundo que apenas había tenido oportunidad de profundizar durante los años de carrera. Aun así, vi que volvía  repetirse lo mismo: estaba asentando una serie de bases teóricas de distintas ramas de la traducción y poco más.

Trayectoria profesional

Muchas veces, por curiosidad, ojeo los términos de búsqueda con los que los lectores llegan a este blog. Hay algunos que son para enmarcar, pero otros siguen describiendo la misma realidad que os digo. Los términos de búsqueda estrella son, sin duda: «¿sirve para algo un máster?» y «empleabilidad del traductor». Mi punto de vista:

  • Un máster puede convertirte en la persona más preparada del mundo  y abrirte los ojos hacia nuevos mercados, pero la empleabilidad es algo que tienes que trabajarte por cuenta propia (nunca mejor dicho).
  • La empleabilidad consiste, entre otras muchas cosas, en trazar tu propia trayectoria profesional. Aprende a vender tus servicios. Si no quieres que tus títulos sean manteles de mesa, empieza a trabajar en ello desde ya. Al fin y al cabo, tu único punto de venta no puede basarse en un título (o veinte). Piensa en tu currículo como traductor y qué puedes hacer para distinguirte del resto: prácticas, voluntariado, becas, lo que sea.

Eso me recuerda: no importa lo preparado que estés, vas a cometer errores al principio (o incluso más adelante). Aprender de tus propios errores no es ninguna tontería, aunque sea la típica frase chirriante de libro de autoayuda. Es normal equivocarse al empezar en algo con lo que no tienes experiencia. Con ello, también me refiero a los aspectos más estrictamente profesionales: trato con los clientes, entrega de encargos, órdenes de pedidos, facturas, contabilidad…

Eso sí: no dejéis que os vendan tanto humo. Lanzarse como traductor autónomo es difícil, pero, si llevar tu propia «microempresa» es algo con lo que te ves capaz de disfrutar, es infinitamente satisfactorio. Requiere mucho trabajo, constancia y disciplina. Y, de forma menos abstracta, requiere una mínima inversión. El primer año (o incluso más) lo dedicarás casi exclusivamente a la búsqueda de clientes/agencias y la  tasa de respuestas es probable que sea… bueno, desalentadora. Persiste.

Persistir en la búsqueda no es gratis. Para la mayoría, tirarse a la piscina de cabeza no es una opción. Al contrario, es algo paulatino. A no ser que sigas viviendo con tus padres, es recomendable mantenerse a flote con otro trabajo hasta que te sientas lo suficientemente cómodo económicamente como para dedicarte a tu actividad principal. Lo ideal, por supuesto, sería obtener experiencia en plantilla. Por otro lado, también es difícil combinar dos trabajos sin restar tiempo o atención a uno de ellos, así que ten paciencia.

Encargos

Especializarse no es cerrarse puertas. No nos podemos dedicar a traducir todo tipo de textos y esperar hacerlo a la perfección. Es mejor evaluar qué encargos estás capacitado para llevar a cabo y cuáles no. Para ello, encuentra el campo que más te guste, investígalo (no tengas prisa, puede que la descubras dentro o fuera de la universidad), practica si puedes o pregunta a profesionales del mismo sector. Aprenderás de un compañero de profesión mucho más que en cualquier aula universitaria.

ProZ no es el único recurso para encontrar ofertas de trabajo. De hecho, en todo el tiempo que llevo suscrita, me ha servido más para comprobar la reputación de agencias de traducción que para afianzar nuevos clientes. Dependiendo de tu campo de especialización, hay más lugares a los que dirigirse en la búsqueda de clientes. Incluso cuando no existe una demanda explícita de traducción, anímate a contactar y ofrecer tus servicios.

Por último, no os hará daño tener soltura con herramientas TAO.

Traductor 2.0

Twitter es una buena herramienta para mantenerse en contacto con otros compañeros, resolver dudas, obtener visibilidad, etc. No obstante, tampoco tiene sentido convertirse en un «robot» de noticias de traducción: ¿por qué compartir todos y cada uno de los artículos que ya han compartido una docena de usuarios antes que tú? En este caso, considero más útil reducir el «spam» a artículos del campo que te interesen o que involucren contenido propio. ¡Diversidad!

… Dicho sea de paso, un blog no es la panacea de la empleabilidad del traductor. Cierto es que aumenta tu visibilidad y pueden llegar a surgir oportunidades de colaboración interesantes si cae en las manos adecuadas, pero no deja de ser una mera posibilidad.

Por último, pero no menos importante: los traductores no son el ombligo del mundo. Está bien (o, para muchos, es casi un lujo) dedicarte a algo que te apasiona y sentirte orgulloso de tu trabajo, pero hay vida más allá de la traducción. Disfruta del trabajo y del tiempo libre.


Bueno, menudo popurrí de temas. Como veis, se trata de una experiencia con altos y bajos, pero siempre enriquecedora. Igual os sentís identificados en algunos puntos u os parecen bastante ajenos. Sea como sea, no deja de ser mi propia experiencia. A los traductores con mayor bagaje profesional: ¿os animáis a comentar más temas en comentarios? Seguro que podemos aprender algo. :)

El aprendizaje del traductor principiante: ensayo y error

La traducción es un proceso contínuo de aprendizaje. Conseguir trabajo es un ejercicio contínuo de márketing. Combinando estos dos elementos, obtenemos el día a día de la traducción profesional. No hace demasiado que me lancé al ejercicio profesional de la traducción, pero es cierto que la experiencia nos enseña aspectos muy importantes de la profesión que no se recogen en la teoría. No es un camino de rosas: como cualquier principiante, eres propenso a cometer ciertos errores (a veces gordos). Aun así, estoy cada vez más convencida de que no existe mejor fuente de aprendizaje que nuestros propios errores. Dicho esto, ¿qué he aprendido en estos últimos meses?

Organización

Es algo que hay que tener presente y aplicar en todo momento. A la hora de buscar clientes, debemos mantener un registro de todo: no perdáis la cabeza enviando solicitudes y presupuestos a lo loco. Con un dominio muy básico de Excel, podréis archivar todas las agencias, clientes, etc. a los que habéis contactado y en qué momento.

Por otro lado, es importante tener a punto vuestra principal herramienta de trabajo: el ordenador. Aunque la mayoría de las herramientas TAO crean una estructura bastante lógica por proyecto, es posible que os encontréis con proyectos en los que no se requiera su uso. En este caso, mantened una secuencia lógica de carpetas y nombres de archivos para localizar todo rápidamente.

Profesionalidad / Valor añadido

Estamos en un mercado muy competitivo,  por no decir saturado. Corinne McKay, autora del blog Thoughts on Translation, arrojaba unas cifras bastante dispares de traductores EN-ES en comparación con el resto de combinaciones lingüísticas. Para el traductor novel, esto puede resultar algo abrumador. Aun así, abrirse hueco en el mercado no es imposible. Aunque es importante perseverar, gran peso de nuestro éxito profesional radica en nuestra habilidad de ofrecer nuestros servicios como valor añadido. Por ejemplo:

  • Ante un mercado competitivo, especializarse en uno o dos campos puede ser una buena idea.
  • A la hora de realizar pruebas de traducción (¡ojo con la extensión!) no os conforméis con hacerla lo más rápido posible y enviarla sin más. Haced preguntas, preguntad a compañeros, agregad comentarios… En definitiva, intentad ser proactivos y demostrar vuestro interés en hacer un trabajo bien hecho. En el blog de Oliver Carreira podéis leer algunos consejos sobre cómo afrontar las pruebas de traducción.
  • Del mismo modo, cuando os veáis enfrascados en algún proyecto, cuidad el trato con el cliente. Es importante responder a correos en la mayor brevedad posible dentro de vuestro horario laboral. Asimismo, a la hora de hacer preguntas (las famosas «queries»), id al grano. Si el cliente no os proporciona ninguna plantilla, cread una vosotros mismos para facilitar la respuesta. En el blog El arte de traducir encontraréis un artículo muy completo sobre la creación de archivos de queries.
  • Obviamente, si queréis diferenciaros del resto, no seáis como el resto. No enviéis el mismo e-mail a todas las agencias/clientes. Si puedes enviar siempre el mismo e-mail, es que no lo has personalizado demasiado. Está bien contar con una plantilla de partida para ahorrar tiempo. De hecho, os recomiendo crear una directamente desde vuestro cliente de correo o en Gmail con esta extensión. Sin embargo, cuando os llegue la notificación de ProZ (o similares) para un posible proyecto o para la captación de traductores, no carguéis la plantilla para enviar y ya está.
    • Si se trata de una respuesta a un posible proyecto, enviad un mensaje y CV adaptado para ello. El objetivo es destacar solo la experiencia que pueda resultar relevante para la oferta en concreto. Asimismo, estad atentos a cualquier requisito/pregunta que contenga la oferta en sí (p.ej. ¿piden tarifa por palabra o por cada X número de palabras? ¿Piden referencias?)
    • Si se trata de enviar CV a agencias, lo mismo. Explorad la página web de la agencia para ver en qué sectores se especializan y si realmente merece la pena presentar tu candidatura; es decir, si su línea de trabajo está acorde con tu especialidad. Si eres miembro premium, consulta el Blueboard de la agencia en ProZ; sino, pregunta por referencias a otros compañeros. Es importante también seguir las pautas de la propia empresa a la hora de mandar vuestro CV: ¿tienen una dirección habilitada para ello? ¿Es mediante formulario web?

Si queréis obtener más información sobre cómo presentar vuestra candidatura a agencias, os recomiendo este artículo del blog de 4Visions.

Traducción

Seré breve: revisad una y mil veces. Si el plazo del proyecto os lo permite, dejad reposar la traducción un día. Sino, un par de horas. Cualquier espacio de tiempo suficiente como para poder verla con «otros ojos».


A pesar de la preparación con la que salimos de las aulas, resulta imposible no cometer errores. Lo cierto es que a veces es imposible aprender sin cometerlos de antemano. O, mejor dicho: es imposible aprender sin analizar nuestros propios errores. No os sentará bien recibir comentarios negativos de vuestro trabajo, pero os ayudará y servirá de advertencia para el siguiente. Aunque es cierto que muchas agencias o clientes no estarán dispuestos a pagar por vuestros errores, es importante recordar que vosotros siempre podréis sacar algo útil de cada experiencia.

Lecturas recomendadas:

«¿Cómo empezar?» La pregunta del millón

A medida que se acerca el final del EA Campus, no dejo de pensar que ha sido mucho más que un curso de formación en testeo de localización de videojuegos. Casualmente, la mayoría de los españoles del Campus son traductores, con lo que también he podido seguir desarrollándome como tal. En un solo curso, nos hemos congregado tanto traductores en ciernes como traductores profesionales, sin olvidar a aquellos que se encuentran a mitad del camino. Curiosamente, la pregunta «¿cómo empezar?» sigue estando presente en cualquier encuentro traductoril, sobre todo si incluye a personas que se encuentran en distintas etapas de su carrera profesional. Lo cierto es que no existe una única respuesta.

Resulta un tanto paradójico. El oficio del traductor suele estar a menudo ligado con la idea de trabajar solo durante muchas horas. No obstante, resulta casi imposible salir adelante sin la ayuda de tus colegas de profesión. Sales de la universidad y piensas que todo lo que tenías que aprender lo has hecho entre cuatro paredes, cuando el caso es el contrario: empiezas a aprender cuando estás en contacto con el mundo real, y eso incluye a otras personas.

Ahora que me acerco a un entorno más profesional, he tenido la oportunidad de conocer a otros traductores. En ese momento, me di cuenta que dejaba de escuchar solo quejas y que, en su lugar, contaban su propia experiencia. Por supuesto, son experiencias que no están exentas de dificultades (¡ni mucho menos!), pero son historias que desprenden algo más. No solo se trata de admitir las dificultades, sino también de ofrecer consejos y soluciones a partir de la propia experiencia. Al fin y al cabo, hay cosas que no se aprenden en la universidad. O no se enseñan.

Si algo he aprendido, es que la negatividad es peligrosa y se extiende muy fácilmente. Nadie (o casi nadie) se molestaba en hablar y ofrecer posibilidades o alternativas reales. Como resultado, muchos recién licenciados acabamos refugiándonos en la rutina, continuando los estudios de una forma u otra. Pocos nos atrevimos a saltar directamente al mercado laboral.

En cualquier caso, es importante mantener los pies en la tierra. Los comienzos son duros y requieren sacrificio; no tiene sentido negar eso. Aun así, en el momento en el que estás en contacto con otras personas que también lo están intentando y que, finalmente, lo consiguen, cambia tu percepción. Ahora, es lo que intento hacer: pregunto, escucho y tengo en cuenta sus consejos (también intento ofrecer los míos en la medida de lo posible). La buena noticia es que funciona. Estoy dando mis primeros pasos y, a la vez, sigo aprendiendo.

Bueno, pero hablemos en concreto: ¿qué consejos daría a aquellos que queréis lanzaros al mercado laboral?

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Máster sí, máster no

Es curioso: el año pasado, fui la primera en defender a capa y espada que cursar un máster nada más acabada la carrera era una pérdida de tiempo (y dinero). Como ya viene siendo habitual, tuve que tragarme mis propias palabras cuando en octubre del mismo año me matriculé en el Máster de Comunicación Internacional, Traducción e Interpretación de la Universidad Pablo de Olavide. Acabadas las clases, pensé en redactar una entrada, pero no sabía muy bien qué aspectos tratar para abordar la experiencia a nivel académico, profesional y personal. En pocas palabras, he de admitir que ha acabado siendo más enriquecedor de lo que me esperaba en todo y cada uno de estos aspectos. Aun así, sigo manteniendo mi postura inicial hasta cierto punto. Entonces, ¿qué me impulsó a cursar un máster?

La principal razón fue la necesidad de reinventarme profesionalmente. Tener un perfil lingüístico de inglés no era mala forma de empezar, pero no me sentía del todo cualificada. Admito que, en general, trabajo mejor bajo presión: no fue hasta bien entrado septiembre cuando me di cuenta de que era hora de actuar. Investigué varias opciones y, finalmente, descubrí un máster con un completo perfil profesionalizante. Tuve suerte de poder matricularme a tiempo, la verdad.

Planead con antelación Planead con antelación
Seáis o no estudiantes de último año, mi consejo es que os planteéis esta serie de cuestiones lo antes posible, estudiando toda y cada una de las opciones disponibles. Es importante, sobre todo, que seáis capaces de responder a lo siguiente:

¿Qué me aporta un máster? ¿Qué me aporta un máster?
Si pensáis en un máster como una extensión obligatoria de la carrera, replantead vuestras opciones. En mi caso, me ha servido para introducirme paulatinamente al mundo de la Traducción e Interpretación y, aun así, creo que me hubiera quedado corta de haberme conformado con asistir a todos y cada uno de los módulos. ¿Qué quiero decir con esto? Un máster no es la panacea, ni te abrirá automáticamente las puertas al mercado laboral. Sin embargo, sí puede ayudarte a profundizar conocimientos y plantearte salidas profesionales que antes desconocías.

Formación y plan de desarrollo profesional a partes iguales Formación y plan de desarrollo profesional a partes iguales
Con todo y con ello, en especial en el mundo de la Traducción, es importante mantener una actitud proactiva y constante: he aprendido muchísimo en clase, pero también he adquirido información muy valiosa estando en contacto con otros traductores y profesionales en Internet, ya sea a través de Twitter o de sus blogs. Dicho de otro modo, el tiempo e inversión que le dediques a tu plan de desarrollo profesional tendrá igual (incluso más) peso que tu formación.

Ahora que puedo dar por finalizada esta primera etapa, da comienzo otra que estoy ansiosa por empezar: las prácticas (long time no see, Mundo Real!). Tras adoptar el «chip» del traductor, estoy dispuesta a embarcarme en proyectos y explorar distintos sectores para seguir perfilándome como tal. El primero de estos proyectos será en Madrid, asistiendo al curso de formación de testers lingüísticos de EA (EA Campus) organizado por la Fundación Universidad-Empresa.

A preparar las maletas de nuevo, se ha dicho.