Máster en Comunicación Internacional, Traducción e Interpretación: dudas frecuentes

Seré sincera: estoy un poco despegada del calendario académico (y del blog, diréis, pero ese es otro tema). Aun así, en este último mes he recibido algunos correos de estudiantes/recién licenciados que se plantean el camino a seguir acabada la carrera. Es esa época del año, supongo: verano, vacaciones, ansiedad laboral… En concreto, he recibido dudas sobre el Máster Universitario en Comunicación Internacional, Traducción e Interpretación (MCITI) que oferta la Universidad Pablo de Olavide y que, con suerte, acabaré con la defensa del TFM en septiembre.

Antes de resolver dudas, una pequeña aclaración: bien por todos los recién licenciados que se animan a escribir y a documentarse sobre un máster antes de empezar; no-tan-bien el hecho de que conciban un máster como la primera y única salida acabada la carrera. Dicho esto, vayamos al grano:

Licenciados en TeI

En primer lugar, empezaré diciendo que no es el máster más recomendable para los licenciados en Traducción e Interpretación. No obstante, quizás os interese cursarlo para reforzar vuestro conocimiento en una combinación de idiomas distinta a la de vuestros principales idiomas de trabajo. De lo contrario, es probable que os encontréis con contenidos similares a los cursados en la licenciatura. En el caso del máster, los idiomas de trabajo serán inglés/español.

En general, lo aconsejable es que los licenciados en TeI opten por una oferta de postgrado más específica, según las áreas de trabajo en las que deseen especializarse. David Diéguez, en su blog Traducción 2.0 ha recopilado en este artículo una exhaustiva lista de cursos, posgrados y másteres relacionados con la Traducción e Interpretación que actualmente se imparten en España.

No licenciados en TeI

Si queréis obtener una formación de carácter profesional como traductores, ¡este es vuestro máster! En mi caso me ha servido como «puente» entre Filología Inglesa y Traducción. Algunos alumnos del máster solíamos decir que el plan de estudios era algo similar a la versión lite de la carrera (espero que ningún licenciado me apedree por decir esto). En cualquier caso, huelga aclarar lo siguiente:

Al cursar el MCITI, obtienes una formación de carácter profesional y, añadiría, general. ¿Qué quiero decir con esto? Ya he dicho en ocasiones anteriores que la Traducción es un contínuo proceso de aprendizaje, por lo que cursar un máster (el que sea) no equivale, ni mucho menos, a obtener trabajo inmediatamente. En una profesión como la Traducción, no puedes conformarte con una actitud pasiva. La captación de agencias o clientes depende únicamente de tu propio esfuerzo y trabajo. Hacerse un hueco en el mercado laboral equivale a mucha preparación, esfuerzo y perseverancia. La realidad es que no existe ningún máster que mágicamente te abra las puertas al mercado laboral. Dicho esto, el MCITI sí te ayudará a asentar las bases de tu perfil profesional como traductor.

Horarios

El máster es de carácter semipresencial; no obstante, se suspenderán las asignaturas que no cuenten con un 80% mínimo de asistencia. La duración es de un curso académico, siendo la parte presencial de noviembre a abril. El período de prácticas se extiende de mayo a septiembre y, por último, la defensa del TFM es en septiembre/octubre.

En el curso 2011/2012 del máster, los horarios estaban configurados para que fueran compatibles con posibles actividades laborales. Dicho de otro modo, los horarios eran un tanto atípicos: jueves y viernes de 15:00-21:00 y sábados de 9:00 a 15:00. No os diré que la transición del viernes al sábado resultaba un tanto dura a veces, pero todo es cuestión de acostumbrarse.

 Plan de estudios

El plan de estudios del MCITI se encuentra estructurado del siguiente modo:

TIPO DE MATERIA CRÉDITOS ECTS
Obligatoria 18
Optativa 24
Practicas externas 9
Trabajo fin de máster 9

La relación de asignaturas la podéis encontrar desglosada aquí. Observando el plan de estudios, podréis ver a qué me refiero con obtener una formación general como traductor. No obstante, los créditos de optativas (24) también permiten personalizar, hasta cierto punto, el itinerario a seguir. En total, son seis módulos: Traducción y tecnología; Interpretación; Traducción multimedia; Traducción literaria; Comunicación internacional; Traducción jurídica y jurada; Traducción científico-técnica y, como módulo común, Aspectos profesionales de la traducción e interpretación. Este último módulo resultó ser un añadido interesante y distinto al típico enfoque teórico-práctico de asignaturas que había cursado hasta ahora.

Prácticas en empresa

Se incluye, como parte del período formativo del máster, un período de prácticas en empresa de 200 horas de trabajo. Los alumnos cuentan con el asesoramiento de un tutor para la búsqueda de prácticas en aquellas empresas con las que la universidad tiene convenio (la mayoría, según tengo entendido, de la provincia de Sevilla). No obstante, os recomiendo encarecidamente que seáis vosotros mismos los que busquéis vuestra propia plaza de prácticas en empresa. Involucra más trabajo por vuestra parte, pero tendréis dos grandes ventajas: primero, podréis buscar las prácticas que más se adecuen a vuestro perfil, ubicación y horario; segundo, obtendréis experiencia en la búsqueda de empleo como traductores (y aprenderéis de vuestros propios errores a la hora de redactar CV, carta de presentación, trato con agencias, etc.)

Por último, también es posible convalidar las prácticas si habéis realizado anteriormente alguna actividad afín.


Eso es todo, por ahora. Podéis leer más información sobre el máster en la página oficial del mismo. Si tenéis más preguntas, no dudéis en contactarme o dejar algún comentario. :-) ¡Mucha suerte!

El aprendizaje del traductor principiante: ensayo y error

La traducción es un proceso contínuo de aprendizaje. Conseguir trabajo es un ejercicio contínuo de márketing. Combinando estos dos elementos, obtenemos el día a día de la traducción profesional. No hace demasiado que me lancé al ejercicio profesional de la traducción, pero es cierto que la experiencia nos enseña aspectos muy importantes de la profesión que no se recogen en la teoría. No es un camino de rosas: como cualquier principiante, eres propenso a cometer ciertos errores (a veces gordos). Aun así, estoy cada vez más convencida de que no existe mejor fuente de aprendizaje que nuestros propios errores. Dicho esto, ¿qué he aprendido en estos últimos meses?

Organización

Es algo que hay que tener presente y aplicar en todo momento. A la hora de buscar clientes, debemos mantener un registro de todo: no perdáis la cabeza enviando solicitudes y presupuestos a lo loco. Con un dominio muy básico de Excel, podréis archivar todas las agencias, clientes, etc. a los que habéis contactado y en qué momento.

Por otro lado, es importante tener a punto vuestra principal herramienta de trabajo: el ordenador. Aunque la mayoría de las herramientas TAO crean una estructura bastante lógica por proyecto, es posible que os encontréis con proyectos en los que no se requiera su uso. En este caso, mantened una secuencia lógica de carpetas y nombres de archivos para localizar todo rápidamente.

Profesionalidad / Valor añadido

Estamos en un mercado muy competitivo,  por no decir saturado. Corinne McKay, autora del blog Thoughts on Translation, arrojaba unas cifras bastante dispares de traductores EN-ES en comparación con el resto de combinaciones lingüísticas. Para el traductor novel, esto puede resultar algo abrumador. Aun así, abrirse hueco en el mercado no es imposible. Aunque es importante perseverar, gran peso de nuestro éxito profesional radica en nuestra habilidad de ofrecer nuestros servicios como valor añadido. Por ejemplo:

  • Ante un mercado competitivo, especializarse en uno o dos campos puede ser una buena idea.
  • A la hora de realizar pruebas de traducción (¡ojo con la extensión!) no os conforméis con hacerla lo más rápido posible y enviarla sin más. Haced preguntas, preguntad a compañeros, agregad comentarios… En definitiva, intentad ser proactivos y demostrar vuestro interés en hacer un trabajo bien hecho. En el blog de Oliver Carreira podéis leer algunos consejos sobre cómo afrontar las pruebas de traducción.
  • Del mismo modo, cuando os veáis enfrascados en algún proyecto, cuidad el trato con el cliente. Es importante responder a correos en la mayor brevedad posible dentro de vuestro horario laboral. Asimismo, a la hora de hacer preguntas (las famosas «queries»), id al grano. Si el cliente no os proporciona ninguna plantilla, cread una vosotros mismos para facilitar la respuesta. En el blog El arte de traducir encontraréis un artículo muy completo sobre la creación de archivos de queries.
  • Obviamente, si queréis diferenciaros del resto, no seáis como el resto. No enviéis el mismo e-mail a todas las agencias/clientes. Si puedes enviar siempre el mismo e-mail, es que no lo has personalizado demasiado. Está bien contar con una plantilla de partida para ahorrar tiempo. De hecho, os recomiendo crear una directamente desde vuestro cliente de correo o en Gmail con esta extensión. Sin embargo, cuando os llegue la notificación de ProZ (o similares) para un posible proyecto o para la captación de traductores, no carguéis la plantilla para enviar y ya está.
    • Si se trata de una respuesta a un posible proyecto, enviad un mensaje y CV adaptado para ello. El objetivo es destacar solo la experiencia que pueda resultar relevante para la oferta en concreto. Asimismo, estad atentos a cualquier requisito/pregunta que contenga la oferta en sí (p.ej. ¿piden tarifa por palabra o por cada X número de palabras? ¿Piden referencias?)
    • Si se trata de enviar CV a agencias, lo mismo. Explorad la página web de la agencia para ver en qué sectores se especializan y si realmente merece la pena presentar tu candidatura; es decir, si su línea de trabajo está acorde con tu especialidad. Si eres miembro premium, consulta el Blueboard de la agencia en ProZ; sino, pregunta por referencias a otros compañeros. Es importante también seguir las pautas de la propia empresa a la hora de mandar vuestro CV: ¿tienen una dirección habilitada para ello? ¿Es mediante formulario web?

Si queréis obtener más información sobre cómo presentar vuestra candidatura a agencias, os recomiendo este artículo del blog de 4Visions.

Traducción

Seré breve: revisad una y mil veces. Si el plazo del proyecto os lo permite, dejad reposar la traducción un día. Sino, un par de horas. Cualquier espacio de tiempo suficiente como para poder verla con «otros ojos».


A pesar de la preparación con la que salimos de las aulas, resulta imposible no cometer errores. Lo cierto es que a veces es imposible aprender sin cometerlos de antemano. O, mejor dicho: es imposible aprender sin analizar nuestros propios errores. No os sentará bien recibir comentarios negativos de vuestro trabajo, pero os ayudará y servirá de advertencia para el siguiente. Aunque es cierto que muchas agencias o clientes no estarán dispuestos a pagar por vuestros errores, es importante recordar que vosotros siempre podréis sacar algo útil de cada experiencia.

Lecturas recomendadas:

So long, and thanks for all the fish

Se acabó. Llegó la hora de despedir al EA Campus. A muchos de nosotros se nos hizo extraño decir adiós el pasado fin de semana, después de haber compartido un sinfín de experiencias fuera y dentro de las oficinas. Creo que es algo que tiene mérito: seleccionar a 40 personas, de distintos perfiles y formación, y que logren congeniar en tan solo dos meses.

Mencioné en alguna entrada anterior cómo el Campus me había parecido algo más que un mero curso de formación de testeo lingüístico de videojuegos. A decir verdad, el programa abarcó temas que van mucho más allá de la localización en sí: gestión de proyectos, finanzas, márketing, historia de los videojuegos… Por nombrar unos pocos ejemplos. Aunque me repita, insisto en lo que dije al principio: ha sido un cambio radical en lo que a la localización y testeo lingüístico se refiere. Creo que la experiencia supera cualquier narrativa. Observas cómo un videojuego va desarrollándose poco a poco, cómo todos los departamentos deben coordinarse para obedecer a un presupuesto y calendario estrictos y cómo tú, a lo largo de todo ese inmenso proceso, ayudas a hacer el juego un poquito mejor. Asimismo, el traductor mejora su «ojo localizador»: por fin tenemos la oportunidad de ver en pantalla una traducción que antes carecía de contexto al estar encerrada en miles y miles celdas de Excel. Y, más importante: puedes detectar y resolver errores de primera mano.

Aun así, recordad que el localizador y tester lingüístico son dos perfiles que, aunque relacionados, cumplen funciones distintas: mientras que al localizador de videojuegos se le premia por su creatividad a la hora de afrontar una traducción, al tester se le valora más su capacidad proactiva a la hora de encontrar soluciones a problemas. Creo que esto es algo que a muchos traductores del curso nos costó aceptar al principio: teníamos que deshacernos, en gran parte, de nuestro «chip traductor» para centrarnos en errores gramaticales y de coherencia, incluyendo también problemas que derivan de la propia versión localizada del juego (variables erróneas, texto solapado o cortado y un largo etcétera).

¿Por qué? Porque, simplemente, esa es la función del tester lingüístico de videojuegos. Otros tipos de testers se encargan de cubrir otros temas, mientras que los localizadores son los responsables de la traducción. Aun así, no se trata de departamentos aislados, sino todo lo contrario: el flujo de información entre todos es constante. La comunicación tanto dentro como fuera de tu equipo de trabajo es algo esencial a la hora de coordinar proyectos de tal magnitud. Eres una pieza más del engranaje, por así decirlo.

Continue Reading →

«¿Cómo empezar?» La pregunta del millón

A medida que se acerca el final del EA Campus, no dejo de pensar que ha sido mucho más que un curso de formación en testeo de localización de videojuegos. Casualmente, la mayoría de los españoles del Campus son traductores, con lo que también he podido seguir desarrollándome como tal. En un solo curso, nos hemos congregado tanto traductores en ciernes como traductores profesionales, sin olvidar a aquellos que se encuentran a mitad del camino. Curiosamente, la pregunta «¿cómo empezar?» sigue estando presente en cualquier encuentro traductoril, sobre todo si incluye a personas que se encuentran en distintas etapas de su carrera profesional. Lo cierto es que no existe una única respuesta.

Resulta un tanto paradójico. El oficio del traductor suele estar a menudo ligado con la idea de trabajar solo durante muchas horas. No obstante, resulta casi imposible salir adelante sin la ayuda de tus colegas de profesión. Sales de la universidad y piensas que todo lo que tenías que aprender lo has hecho entre cuatro paredes, cuando el caso es el contrario: empiezas a aprender cuando estás en contacto con el mundo real, y eso incluye a otras personas.

Ahora que me acerco a un entorno más profesional, he tenido la oportunidad de conocer a otros traductores. En ese momento, me di cuenta que dejaba de escuchar solo quejas y que, en su lugar, contaban su propia experiencia. Por supuesto, son experiencias que no están exentas de dificultades (¡ni mucho menos!), pero son historias que desprenden algo más. No solo se trata de admitir las dificultades, sino también de ofrecer consejos y soluciones a partir de la propia experiencia. Al fin y al cabo, hay cosas que no se aprenden en la universidad. O no se enseñan.

Si algo he aprendido, es que la negatividad es peligrosa y se extiende muy fácilmente. Nadie (o casi nadie) se molestaba en hablar y ofrecer posibilidades o alternativas reales. Como resultado, muchos recién licenciados acabamos refugiándonos en la rutina, continuando los estudios de una forma u otra. Pocos nos atrevimos a saltar directamente al mercado laboral.

En cualquier caso, es importante mantener los pies en la tierra. Los comienzos son duros y requieren sacrificio; no tiene sentido negar eso. Aun así, en el momento en el que estás en contacto con otras personas que también lo están intentando y que, finalmente, lo consiguen, cambia tu percepción. Ahora, es lo que intento hacer: pregunto, escucho y tengo en cuenta sus consejos (también intento ofrecer los míos en la medida de lo posible). La buena noticia es que funciona. Estoy dando mis primeros pasos y, a la vez, sigo aprendiendo.

Bueno, pero hablemos en concreto: ¿qué consejos daría a aquellos que queréis lanzaros al mercado laboral?

Continue Reading →

Localización 102: Tester de videojuegos

Hoy quiero hablar un poco más a fondo del papel para el que mis compañeros y yo estamos formándonos en EA Campus: tester de localización de videojuegos. A decir verdad, la información disponible en Internet (al menos en español) resulta bastante escasa, lo que me lleva a pensar que es un puesto relativamente desconocido. Como ocurre en un buen puñado de profesiones, la ignorancia y la falta de conciencia suelen atraer ideas falsas.

Hablar sobre testers de videojuegos es algo que me parece bastante ambicioso para abarcar en una sola entrada. Es un papel increíblemente amplio y raramente estático. Todo depende del enfoque que queramos darle: para muchos, no deja de ser un curro de verano; para otros, podría suponer el primer paso para adentrarse en la industria de los videojuegos.

Como ya dije en la entrada anterior, la diferencia de ideas es abismal desde dentro y fuera. Cuando cruzas ese umbral, tu percepción sobre el testeo o control de calidad de videojuegos cambia de forma radical. Desde fuera, es un puesto fácilmente infravalorable e incluso con tendencia a simplificarse. Para cualquier hardcore gamer, sería casi el trabajo de su vida. No obstante, ser el mayor jugón de la historia no te convierte en mejor tester o viceversa. Por supuesto, tener experiencia en varios géneros de videojuegos y saber manejarte en las distintas plataformas podría contribuir de forma positiva al desempeño de tu trabajo (y disfrutarás más, dicho sea de paso).

No obstante, antes de profundizar más en el tema, es necesario romper la burbuja: testear no significa jugar a tu aire. Como en la mayoría de los trabajos, tienes un jefe que te asignará las tareas del día y al que debes responder. Dicho de otro modo, lo normal es que te asignen una lista de tareas que deberás cumplir a lo largo de la jornada, lo que incluye testear todo tipo de juegos (los que nunca jugarías también), explorar distintos niveles o forzar ciertas situaciones dentro del mismo. El objetivo, al fin y al cabo, es detectar errores. En nuestro caso, se trata de errores de carácter lingüístico; no obstante, también existen otros tipos de testers (y por ende, distintos perfiles), encargados de explorar distintos aspectos del juego.

En cualquier caso, os puedo asegurar que el control de calidad no es algo que se tomen a la ligera. Es algo que está presente antes, durante y después del lanzamiento de un videojuego. Una buena forma de evaluar si has hecho un buen trabajo (primero como localizador y luego como tester lingüístico) es prestar atención a las críticas publicadas en Internet: si no se hace mención alguna a la localización, puedes estar tranquilo. En videojuegos, una buena localización es algo que el usuario raramente avala; no obstante, es de los primeros aspectos en mencionarse si no se realiza correctamente.

Por otro lado, ser tester también implica ciertas destrezas profesionales, aunque no suelen estar del todo definidas. En parte, es entendible: no existe formación específica para llegar a ser tester de videojuegos. Estamos conociendo personas en la industria con los perfiles más dispares que os podáis imaginar: ni todos son traductores, ni todos son ingenieros. Entonces, ¿qué se valora?

Si tuviera que elegir tres cualidades de los testers de localización, las resumiría del siguiente modo:

Conocimiento de idiomas

Lógico, si nos decantamos por la rama lingüística del testeo. Además de un perfecto dominio de tu lengua materna, es muy importante saber desenvolverse bien en inglés (tanto de forma oral como escrita), pues será tu lengua de trabajo. Por supuesto, cuantos más idiomas hables, mejor.

Destreza oral y escrita

Saber comunicarse bien es imprescindible en el desempeño de tu trabajo. Como parte del equipo, no solo es importante que interactues con tus compañeros de trabajo, sino también con la persona a cargo. A medida que evalúas un juego, deberás introducir los errores (bugs) que hayas detectado en la base de datos o, si se trata de errores mayores, comunicárselo a la persona correspondiente. Para ello, saber cómo redactar un informe de errores de la forma más correcta, breve y concisa es fundamental.

Concentración y atención al detalle

Lo dicho: testear no es jugar. Mantener un estado de concentración durante largos períodos de tiempo y haciendo tareas repetitivas puede llegar a ser bastante tenso y agotador. Con la práctica, también aprendes a  desarrollar cierto «ojo» para detectar errores.


Espero que esta entrada ayude a disipar un poco los mitos y leyendas del tester de localización de videojuegos. Si os interesa el tema, os recomiendo la lectura de Game Development Essentials: Game QA & Testing, que abarca en profundidad los distintos perfiles y funciones del tester de videojuegos.