Máster sí, máster no

Es curioso: el año pasado, fui la primera en defender a capa y espada que cursar un máster nada más acabada la carrera era una pérdida de tiempo (y dinero). Como ya viene siendo habitual, tuve que tragarme mis propias palabras cuando en octubre del mismo año me matriculé en el Máster de Comunicación Internacional, Traducción e Interpretación de la Universidad Pablo de Olavide. Acabadas las clases, pensé en redactar una entrada, pero no sabía muy bien qué aspectos tratar para abordar la experiencia a nivel académico, profesional y personal. En pocas palabras, he de admitir que ha acabado siendo más enriquecedor de lo que me esperaba en todo y cada uno de estos aspectos. Aun así, sigo manteniendo mi postura inicial hasta cierto punto. Entonces, ¿qué me impulsó a cursar un máster?

La principal razón fue la necesidad de reinventarme profesionalmente. Tener un perfil lingüístico de inglés no era mala forma de empezar, pero no me sentía del todo cualificada. Admito que, en general, trabajo mejor bajo presión: no fue hasta bien entrado septiembre cuando me di cuenta de que era hora de actuar. Investigué varias opciones y, finalmente, descubrí un máster con un completo perfil profesionalizante. Tuve suerte de poder matricularme a tiempo, la verdad.

Planead con antelación Planead con antelación
Seáis o no estudiantes de último año, mi consejo es que os planteéis esta serie de cuestiones lo antes posible, estudiando toda y cada una de las opciones disponibles. Es importante, sobre todo, que seáis capaces de responder a lo siguiente:

¿Qué me aporta un máster? ¿Qué me aporta un máster?
Si pensáis en un máster como una extensión obligatoria de la carrera, replantead vuestras opciones. En mi caso, me ha servido para introducirme paulatinamente al mundo de la Traducción e Interpretación y, aun así, creo que me hubiera quedado corta de haberme conformado con asistir a todos y cada uno de los módulos. ¿Qué quiero decir con esto? Un máster no es la panacea, ni te abrirá automáticamente las puertas al mercado laboral. Sin embargo, sí puede ayudarte a profundizar conocimientos y plantearte salidas profesionales que antes desconocías.

Formación y plan de desarrollo profesional a partes iguales Formación y plan de desarrollo profesional a partes iguales
Con todo y con ello, en especial en el mundo de la Traducción, es importante mantener una actitud proactiva y constante: he aprendido muchísimo en clase, pero también he adquirido información muy valiosa estando en contacto con otros traductores y profesionales en Internet, ya sea a través de Twitter o de sus blogs. Dicho de otro modo, el tiempo e inversión que le dediques a tu plan de desarrollo profesional tendrá igual (incluso más) peso que tu formación.

Ahora que puedo dar por finalizada esta primera etapa, da comienzo otra que estoy ansiosa por empezar: las prácticas (long time no see, Mundo Real!). Tras adoptar el «chip» del traductor, estoy dispuesta a embarcarme en proyectos y explorar distintos sectores para seguir perfilándome como tal. El primero de estos proyectos será en Madrid, asistiendo al curso de formación de testers lingüísticos de EA (EA Campus) organizado por la Fundación Universidad-Empresa.

A preparar las maletas de nuevo, se ha dicho.

29 Thoughts on “Máster sí, máster no

  1. Curioso lo que comentas, estar “en contra” incluso después de haber cursado uno, jeje. El otro día hubo unas jornadas de orientación profesional en la Facultad de Traducción de Salamanca y me sorprendió el caso de una exalumna que decía que estudió un Máster sobre Lengua Alemana que no le ha servido para NADA porque siempre ha traducido del inglés… (y ella que hizo el master pensando que el mercado para inglés estaría copado)…

    ¡Nunca se sabe dónde te lleva la vida!

    • Ya te digo, estoy en contra de hacer un máster refiriéndome sobre todo a todo el que lo concibe como «obligación» al acabar la carrera.

      Curioso el caso que comentas, yo también me he planteado ampliar el abanico de idiomas pero no creo que lo hiciera a través de un máster.

  2. Hola, Ana:

    Me gusta este artículo porque es conciso, sensato y realista, y estoy de acuerdo con todo lo que dices. En efecto, parece que hoy en día los másteres son una extensión de la carrera, algo que muchos hacen porque es lo que está de moda, sin pararse a reflexionar detenidamente sobre lo que les puede aportar. Coincido contigo en que los másteres son útiles para reciclarse, reorientar tu carrera profesional o profundizar en un área de conocimiento concreta, pero no es ni mucho menos algo imprescindible para ser traductor. Hay muchas otras formas de aprender y formarse. Lo dice una que no tiene ningún máster. :-)

    Un saludo,
    Isabel

    • Hola, Isabel:

      Totalmente de acuerdo. Mi impresión es que hay cierto «miedo» a mojarse recién acabada la carrera (en parte lo entiendo, has pasado X años estudiando, siguiendo una rutina totalmente ajena de la realidad y ni sabes por dónde empezar) y, muchas veces, un máster («seguir estudiando») es la opción más cómoda para muchos.

      Gracias por pasarte y compartir la entrada. :)

  3. Hola Ana:

    Me ha encantado tu entrada porque estoy con ella de acuerdo al 100%. Me encuentro con muchos estudiantes, recién salidos o a punto de hacerlo, que están desesperados porque no saben que máster hacer. Es más, se hunden en la miseria porque piensan que si eligen el que no deben, su vida será un infierno, nadie los contratará y etc. etc. etc. [insertar aquí comentario emo de turno].

    Lo cierto es que yo nunca recomendaría hacer un máster sin haber tenido antes cierta experiencia laboral (excepto en casos muy concretos, como un máster para docencia en secundaria o similares). Como muy bien dices, el máster no puede ser un quinto año de grado (muchos programas se están ofreciendo con esta idea en mente, como una mera forma de retrasar la incorporación al mercado laboral y, de paso, hacer caja), sino que tiene que añadir algo a nuestro perfil que no tengamos ahora mismo.
    Es divertido porque, cuando le planteas a muchos estudiantes que existe la posibilidad de esperar uno o dos años a hacer el máster, a algunos de repente parece explotárseles una pompa y te dicen cosas del estilo “coño, es verdad”. Hay gente que vive muy metida en “lo que se debe hacer” y que, como no les plantees que puede haber un camino alternativo, siguen a la manada porque eso es lo que se muuuuuuuuuuuuebe hacer ;D

    • ¡Qué bien lo has explicado, Olli!

      • Es que últimamente como mucha verdura y por eso hablo muy bien. Así que ya sabéis, niños y niñas: a comer sano XD

    • ¡Hola!
      Piensa entonces en mi caso… me he tomado 19 años para finalmente decidir hacer un máster. He pasado la fase de preinscripción y debo decirte que no es que esté del todo convencida. Trabajo más que nada en ámbito técnico-científico. Me he apuntado en un máster de localización, software y subtitulado (me interesa mucho la segunda opción, las otras dos algo menos). No es que quiera operar un cambio en mi carrera, ni que me haya aburrido de los textos médicos, de hecho acabo de terminar un seminario de actualización, y me formo constantemente. Pero quiero aprender otra cosa. ¿Lo lograré?
      La verdad es que me da miedo acabar el máster con el gusto amargo en la boca, con la idea de que otro curso de especialización en mi campo hubiera podido ser una mejor inversión… (no se piden aunque se agradecen sugerencias) :-)

      Un saludo.

      Gabi

      • Hola, Gabi:

        Si tienes dudas, te recomendaría buscar, en la medida de lo posible, opiniones de personas que ya hayan cursado el mismo máster en años anteriores. Otra opción que sugieren por aquí es informarse sobre los profesores y las asignaturas que imparten. Creo que eso te ayudará a despejar posibles dudas. :)

        ¡Mucha suerte!

    • Hola, Olli:

      Me suena muchísimo la situación que comentas. Creo que esa intención por parte de los estudiantes a seguir siempre el mismo camino es, en parte, por miedo y desconocimiento. Haces bien en «abrirles» un poco la mente. Muchos de ellos no hacen más que estancarse en los cuatro/cinco años de carrera, calentando la silla en clase y esperando recibir un título que les solucione todos los problemas. No tienen ni idea de las opciones que tienen disponibles y, como le he comentado antes a Isabel, recurren a un máster como una especie de «safety net», prolongando innecesariamente la entrada al mercado laboral. En ese sentido, sí considero los másteres una pérdida de tiempo. La misma energía y dinero que inviertas en él podría haber sido reencaminada hacia tu primera experiencia laboral. No puedo hablar desde la perspectiva de un egresado en TeI, pero creo que, a nivel general, la orientación profesional que se da en la universidad es nula.

      Gracias por pasarte. :)

  4. ¡Enhorabuena por la entrada, Ana! Me han encantado tus reflexiones ya que no caen en los extremismos de otras personas que sólo consiguen ver el negro y el blanco de las cosas. Un máster no es la panacea, está claro, pero puede ayudar a ampliar horizontes y a ver las cosas desde un prisma diferente. Socialmente hemos conceptuado que un máster=trabajo y es bastante evidente que es una fórmula errónea. Lo bueno de cursar un posgrado es poder sacarle el máximo partido de acuerdo con tus circunstancias profesionales y, claro, también personales. Exprimir al máximo sus virtudes para adecuarlas de la mejor manera a tu ámbito profesional.

    • Ay, qué mala es la titulitis. ;) Sea o no a nivel de postgrado, creo que deberían poner más énfasis precisamente en esto que comentas: aprender a sacar el máximo partido profesionalmente a las aptitudes de cada uno.

      Muchas gracias por pasarte y compartir la entrada.

  5. Estoy totalmente de acuerdo. Hacer un máster no nos garantiza conseguir trabajo, aunque nos puede servir para adquirir conocimientos. Creo que es fundamental, antes de matricularse, informarse acerca del máster que nos interesa y no basarnos exclusivamente en el nombre. Suele ser útil preguntar a personas que lo hayan hecho en ediciones anteriores y, si no encontramos a nadie, otra opción es informarnos acerca de los profesores y de sus conocimientos sobre las asignaturas que imparten. Con la formación creo que debemos ser muy críticos, porque últimamente crecen los másteres como setas y no todos valen lo que cuestan. Recomiendo al respecto la lectura de este artículo de María Barbero: http://www.lalinternadeltraductor.org/n1/cursos-traduccion.html

    • Hola, Elena:

      Exactamente. Considerando la inversión de tiempo y dinero que supone un máster, ¿qué menos que informarse de antemano?

      Gracias por pasarte y enlazar el artículo (suscribo 100% a tu recomendación).

  6. Hola Ana, ¡me ha gustado mucho tu entrada y la reflexión que planteas!
    Es una duda muy recurrente entre recién licenciados como comenta Olli. Yo no me lo pensaría mucho como bien dices con tus argumentos a favor. Además, hay que tener en cuenta que si nos fijamos en los estudios de traducción a nivel europeo, en la gran mayoría de países no te especializas en un campo de traducción o de interpretación hasta llegar al máster. Algún motivo habrá… Y en este mundo todo pasa por especializarte en uno o varios campos.
    El máster lo estudié años después de licenciarme y tan contento. Además, una de las pocas cosas buenas del Plan Bolonia es que ha quitado el monopolio casi exclusivo de los másters a la universidad privada al dotar a la pública de un montón de másters oficiales y «filosóficamente» me hace gracia.
    ¡Saludos!
    Lluís

  7. Muy buen post y muy bien escrito. Estoy en general, bastante de acuerdo en que un Máster no es la panacea, aunque ayude. Yo en mi caso hice el Máster de Traducción Audiovisual de la UAB, porque quería hacer en concreto ese máster y adquirir más conocimientos sobre ese campo, y lo hice unos años después de haber acabado la carrera, después de haber trabajado y vivido fuera una temporadilla, porque, como tú, no quería seguir estudiando nada más después de licenciarme, sino meterme a trabajar ya (aunque en nada de traducción, dichosea de paso).
    El Máster me encantó y aprendí muchísimo, pero aún no he conseguido trabajar por completo de ello, pero da igual, no me arrepiento porque hice lo que me gustaba y lo que de verdad quería hacer. Es un error muy grande meterte en un Máster porque sí para alargar tus años de universidad, sin pensar en qué te pueda aportar. El problema es que muchos recién licenciados salen tan desorientados de la carrera que buscan desesperadamente un título adicional al que aferrarse.

    • Hola, Irene:

      Ya lo he comentado por ahí arriba, pero, coincido al 100% con lo que dices: muchas veces el problema está en el propio desconocimiento del alumnado. Yo he visto a mucha gente estancada en los últimos años de carrera, sin rumbo fijo y sin saber a dónde tirar, finalmente para seguir a la muchedumbre y cursar el mismo máster que otros compañeros porque «es lo que toca». Visto lo visto, creo que es imprescindible poner más énfasis en los planes de desarrollo profesional del alumnado (hablo solo de mi experiencia, claro, no sé cómo será en el resto de carreras).

      Gracias por pasarte. :)

  8. Hola Ana (y demás seres humanos de la sala):

    Tienes más razón que un santo. Esto de los másteres es muy tentador cuando terminas la carrera, pero puede ser peligroso. Yo he vivido los dos casos: justo al terminar la universidad, y por no atreverme a dar el salto al mundo tenebroso del mercado laboral, me matriculé en uno. Allí está, en mi currículum, acumulando polvo. Ahora, sin embargo, estoy pensando seriamente en apuntarme a otro, pero ya con un conocimiento más o menos decente de cómo funcionan las cosas, por lo que espero que me sea de mucha más utilidad.

    ¡Estas cosas hay que pensarlas muy bien y sin prisa alguna, que la vida laboral es muy larga y hay tiempo para todo!

    Saludos,

    Pau

    • Bueno, de todo se aprende, ¿no? Mucha suerte para el siguiente, estoy segura de que sabrás sacarle provecho y será una experiencia totalmente distinta. ¡Ánimo!

  9. Hola Ana:
    No puedo estar más de acuerdo con tu punto de vista. Hacer un máster no solo supone una gran inversión de dinero, sino también de tiempo y esfuerzo personal, especialmente si tratas de compaginarlo con el trabajo. Aún así, creo que ésta es la mejor forma de sacarle todo el provecho. Después de siete años trabajando en marketing me decidí a hacer un MBA. Tuve la suerte de que la empresa me pago la mitad de su coste, pero fue una gran inversión y un año muy duro. Ahora que llevo cuatro años en el mundo de la traducción me estoy planteado hacer otro, concretamente el Máster en Traducción Institucional de la Universidad de Alicante. Por cierto ¿alguien lo conoce y me puede dar su opinión?

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