El aprendizaje del traductor principiante: ensayo y error

La traducción es un proceso contínuo de aprendizaje. Conseguir trabajo es un ejercicio contínuo de márketing. Combinando estos dos elementos, obtenemos el día a día de la traducción profesional. No hace demasiado que me lancé al ejercicio profesional de la traducción, pero es cierto que la experiencia nos enseña aspectos muy importantes de la profesión que no se recogen en la teoría. No es un camino de rosas: como cualquier principiante, eres propenso a cometer ciertos errores (a veces gordos). Aun así, estoy cada vez más convencida de que no existe mejor fuente de aprendizaje que nuestros propios errores. Dicho esto, ¿qué he aprendido en estos últimos meses?

Organización

Es algo que hay que tener presente y aplicar en todo momento. A la hora de buscar clientes, debemos mantener un registro de todo: no perdáis la cabeza enviando solicitudes y presupuestos a lo loco. Con un dominio muy básico de Excel, podréis archivar todas las agencias, clientes, etc. a los que habéis contactado y en qué momento.

Por otro lado, es importante tener a punto vuestra principal herramienta de trabajo: el ordenador. Aunque la mayoría de las herramientas TAO crean una estructura bastante lógica por proyecto, es posible que os encontréis con proyectos en los que no se requiera su uso. En este caso, mantened una secuencia lógica de carpetas y nombres de archivos para localizar todo rápidamente.

Profesionalidad / Valor añadido

Estamos en un mercado muy competitivo,  por no decir saturado. Corinne McKay, autora del blog Thoughts on Translation, arrojaba unas cifras bastante dispares de traductores EN-ES en comparación con el resto de combinaciones lingüísticas. Para el traductor novel, esto puede resultar algo abrumador. Aun así, abrirse hueco en el mercado no es imposible. Aunque es importante perseverar, gran peso de nuestro éxito profesional radica en nuestra habilidad de ofrecer nuestros servicios como valor añadido. Por ejemplo:

  • Ante un mercado competitivo, especializarse en uno o dos campos puede ser una buena idea.
  • A la hora de realizar pruebas de traducción (¡ojo con la extensión!) no os conforméis con hacerla lo más rápido posible y enviarla sin más. Haced preguntas, preguntad a compañeros, agregad comentarios… En definitiva, intentad ser proactivos y demostrar vuestro interés en hacer un trabajo bien hecho. En el blog de Oliver Carreira podéis leer algunos consejos sobre cómo afrontar las pruebas de traducción.
  • Del mismo modo, cuando os veáis enfrascados en algún proyecto, cuidad el trato con el cliente. Es importante responder a correos en la mayor brevedad posible dentro de vuestro horario laboral. Asimismo, a la hora de hacer preguntas (las famosas «queries»), id al grano. Si el cliente no os proporciona ninguna plantilla, cread una vosotros mismos para facilitar la respuesta. En el blog El arte de traducir encontraréis un artículo muy completo sobre la creación de archivos de queries.
  • Obviamente, si queréis diferenciaros del resto, no seáis como el resto. No enviéis el mismo e-mail a todas las agencias/clientes. Si puedes enviar siempre el mismo e-mail, es que no lo has personalizado demasiado. Está bien contar con una plantilla de partida para ahorrar tiempo. De hecho, os recomiendo crear una directamente desde vuestro cliente de correo o en Gmail con esta extensión. Sin embargo, cuando os llegue la notificación de ProZ (o similares) para un posible proyecto o para la captación de traductores, no carguéis la plantilla para enviar y ya está.
    • Si se trata de una respuesta a un posible proyecto, enviad un mensaje y CV adaptado para ello. El objetivo es destacar solo la experiencia que pueda resultar relevante para la oferta en concreto. Asimismo, estad atentos a cualquier requisito/pregunta que contenga la oferta en sí (p.ej. ¿piden tarifa por palabra o por cada X número de palabras? ¿Piden referencias?)
    • Si se trata de enviar CV a agencias, lo mismo. Explorad la página web de la agencia para ver en qué sectores se especializan y si realmente merece la pena presentar tu candidatura; es decir, si su línea de trabajo está acorde con tu especialidad. Si eres miembro premium, consulta el Blueboard de la agencia en ProZ; sino, pregunta por referencias a otros compañeros. Es importante también seguir las pautas de la propia empresa a la hora de mandar vuestro CV: ¿tienen una dirección habilitada para ello? ¿Es mediante formulario web?

Si queréis obtener más información sobre cómo presentar vuestra candidatura a agencias, os recomiendo este artículo del blog de 4Visions.

Traducción

Seré breve: revisad una y mil veces. Si el plazo del proyecto os lo permite, dejad reposar la traducción un día. Sino, un par de horas. Cualquier espacio de tiempo suficiente como para poder verla con «otros ojos».


A pesar de la preparación con la que salimos de las aulas, resulta imposible no cometer errores. Lo cierto es que a veces es imposible aprender sin cometerlos de antemano. O, mejor dicho: es imposible aprender sin analizar nuestros propios errores. No os sentará bien recibir comentarios negativos de vuestro trabajo, pero os ayudará y servirá de advertencia para el siguiente. Aunque es cierto que muchas agencias o clientes no estarán dispuestos a pagar por vuestros errores, es importante recordar que vosotros siempre podréis sacar algo útil de cada experiencia.

Lecturas recomendadas:

11 Thoughts on “El aprendizaje del traductor principiante: ensayo y error

  1. Una entrada muy útil. Me parece muy acertado lo de dejar reposar la traducción. Tras un tiempo de espera, siempre se ve algún que otro error o incluso se te ocurre esa expresión exacta que andabas buscando pero que aún no habías encontrado :)

    • ¡Nunca falla! No obstante, como señala Eva más abajo, el problema suelen ser los plazos de entrega. No siempre se cuenta con el tiempo suficiente para revisarlo todo más tarde.

      Gracias por pasarte y compartir la entrada en Twitter. :)

  2. Buenas noches,

    Me llamo Borja y soy estudiante de Traducción e Interpretación Fr-Es en especialidad juridico-económica en la UA. Te escribo para decirte que me ha encantado éste post, puesto que ya empiezo a pensar en qué hacer cuando acabe el próximo año la carrera y me gusta ir leyendo posts y artículos de mis futuros compañeros de trabajo. De hecho, y tal y como se nos explicó ya estoy pensando en darme a conocer en el “mundillo”. ¿Me podrías dar algún consejo?, aunque no haya terminado la carrera, ¿puedo empezar ya a hacer traducciones?

    No sé si verás mi dirección email por aquí en el formulario, pero si quieres y tienes tiempo ¿podrías responderme?

    Un saludo.

    • Hola, Borja:

      ¡Gracias por tu comentario! Hay una cosa que se suele decir bastante por aquí, y es que la «visibilidad» (darse a conocer) no equivale siempre a profesionalidad. Ahora mismo, quizá sea más importante que adquieras experiencia de una forma u otra. Aunque solo te quede un año de carrera, no esperes a terminar para hacer algo por tu cuenta. De hecho, hay muchas formas en Internet para empezar a adquirir experiencia desde casa. Pcsl redactó hace algunos meses una entrada completísima sobre el tema; seguro que te da alguna idea. Todo depende de tus gustos o del sector en el que estés pensando en especializarte.

      Puedes encontrar la entrada aquí: http://www.traxmun.es/el-traductor-inexperto

      Espero que te sirva para empezar. Si tienes alguna pregunta, no dudes en escribirme. ¡Suerte!

      • Buenas tardes Ana,

        Muchisimas gracias por haber respondido a mi comentario, la verdad es que me ha servido de muchisimo. Viendo lo que se explica en el blog que me has sugerido ya tengo algunas ideas, sólo falta ponerlas en práctica. Por cierto, te he añadido a mi twitter para poder seguir tus publicaciones con más facilidad.

        Te mando un cordial saludo.

        Borja

  3. ¡Hola!

    Cuánta razón tienes. No solo pasa además si empiezas como traductor autónomo: yo llevo año y medio como traductora en plantilla y hay veces que me digo a mí misma: “Agh, ¿pero cómo he podido hacer esto?”. Pero claro, hay cosas que se aprenden a base de equivocaciones, y en cuanto te pasa una vez, ya sabes lo que hay que hacer para la próxima.

    En cuanto a lo que comentas sobre revisar las traducciones, tengo que decir que esa es mi queja principal siempre. Es lo que nos dicen en la universidad, pero la realidad es que los plazos van casi siempre tan ajustados que es poco menos que imposible hacer una revisión después de la traducción (especialmente si los proyectos son muy gordos, y más si te piden entregas parciales, que es mi peor pesadilla). Y las pocas veces que tengo plazo de sobra, resulta que empiezan a llegar otros proyectos y a lo máximo que puedo aspirar es a retener el archivo todo lo posible hasta que respondan las queries, implementarlas y enviar el archivo para que no se me empiecen a acumular entregas (o incluso se me llegue a olvidar alguna, que espero que no me pase nunca :_D).

    Por cierto, muchas gracias por mencionar mi artículo sobre las hojas de queries, me ha hecho mucha ilusión :D.

    ¡Saluditos!
    Eva

    • ¡Hola Eva!

      Jeje, no podría haber descrito mejor la sensación que tuve la primera vez que cometí una torpeza (gorda) en un encargo y me llamaron la atención. Al principio, no podía evitar pensar «trágame tierra», pero luego me di cuenta que lo mejor que podía hacer era asegurarme de no volver a hacerlo más. A eso me refería con esta entrada. A veces hay que equivocarse para aprender.

      Ah, ¡gracias a ti por pasarte! Un placer leerte por aquí. :)

  4. ¡Hola Ana!

    Enhorabuena de nuevo por la entrada.

    Me gustaría comentar sobre todo dos cosas de esta entrada. La primera está al final y, a mi juicio, es la más importante a la hora de hacer una prueba: REVISAR. Hay que revisar la traducción no una ni dos, sino ocho veces. Cuando tengo que corregir traducciones, me causa muy pero que muy mala impresión ver una simple errata cometida al escribir deprisa. Sé que es un lapsus y que nos pasa a todos, pero si pretendes que te den un trabajo, la traducción que entregas en la prueba tiene que ser la más perfecta de todas las podrías entregar.

    Y la segunda cosa que quería comentar es sobre lo que dices acerca de los comentarios, valga la redundancia. Enviar algún comentario sobre una prueba de traducción que has hecho no está mal. Eso sí, en mi opinión hay que ser cuidadoso a la hora de elegir la forma en la que haces esos comentarios (en el email de respuesta, en una hoja de Word aparte, como comentarios con el control de cambios, al final de la traducción…). Formas puede haber muchas y está claro que unas son mejores que otras. Y aparte de la forma en la que haces los comentarios (o justificaciones) sobre tu traducción, también hay que tener cuidado con el número. Hacer un par de comentarios está bien. Llenar una hoja comentando cada punto y cada coma es un coñazo para el que lo tiene que corregir.

    En una ocasión tuve que evaluar una traducción en la que se habían hecho millones de comentarios con el control de cambios de Word. Te puedes imaginar la pinta que tenía el archivo cuando lo abrí. La calidad de la traducción era buena y creo que acepté al candidato, pero desde luego que la “presentación”, por así decirlo, me dejó dudas y me lo pensé muy mucho antes de decir que sí.

    ¡Un saludo!

    Jeffrey

    • ¡Hola Jeffrey! ¿Qué tal?

      La ventaja de una prueba de traducción frente a cualquier encargo es que normalmente cuentas con un margen mayor para revisarla tranquilamente. Con lo cual, como dices, «tonterías» como lapsus y demás tienen menos perdón. Concuerdo con lo que dices: no hay que comentar por comentar, pero tampoco hay que dejar de hacerlo si es necesario y si en las instrucciones no indica lo contrario. Y, ante la duda, preguntar.

      No obstante, me ha gustado mucho tu puntualización sobre la presentación. En mi caso, la mayoría de las pruebas que he hecho han sido en Excel, así que he podido aprovecharlo en cierto modo para añadir algún que otro comentario (breve) tranquilamente en la columna de al lado. :)

      ¡Muchas gracias por pasarte!

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