Dos meses de testeo y localización

¡He vuelto! Aunque suene a excusa más que trillada, estas dos últimas semanas han sido bastante ajetreadas, tanto en lo personal como en lo profesional. Tras un período relativamente breve de mudanzas y conexión a Internet intermitente, retomo las riendas del blog. Se me hace curioso echar la vista atrás. Al fin y al cabo, pronto hará un año de la creación del blog, momento en el que me lo planteé con un fin casi exclusivamente profesional. Pasado el boom de blogs de traducción, me lo replanteo como algo personal y profesional a partes iguales. Ni qué decir tiene que no seré la primera en plantearse escribir a modo de desahogo personal (Internet está plagado de eso mismo); no obstante, espero seguir aportando algo con mi experiencia.

(lo que quedó de los testers después del «peak»)Al grano. Estos dos meses de trabajo han sido inmensamente productivos. Puedo afirmar, con total confianza, que me gusta el trabajo: aprendo, me motiva y me reta cada día. Entiendo lo atrevido de la frase, así que toco madera. He trabajado en diversos proyectos, cada uno de género y dimensiones distintas. Incluso mejor: en todos y cada uno de ellos he aprendido infinidad de cosas sobre localización y testeo. De hecho, ha sido una curva de aprendizaje ascendente, con una consecuente carga de tareas y dificultad mayor.

De cualquier modo, he comprobado también la necesidad continua de readaptarse proyecto a proyecto. Como os imaginaréis, la prioridad de la localización difiere bastante dependiendo del estudio que desarrolle el juego. Todo depende de tres factores, de los cuales siempre se ve uno afectado (pese a quien le pese): dinero, tiempo y calidad. ¿Tienes poco tiempo y quieres calidad? Invierte más dinero. ¿Quieres ahorrar dinero y tiempo? La calidad del producto final se verá afectada.

Por supuesto, el segundo escenario da lugar a más problemas (aunque no deja de ser del todo común). Con la presión del tiempo por delante, te ves obligado a dar prioridad a cosas por encima de otras. En estos casos, tu peor aliado es la manía perfeccionista: eres consciente de que el juego no estará todo lo pulido que te gustaría, con los riesgos que ello conlleva. En general, siempre he pensado que lo más útil es saber adaptarse a cualquier situación. Tampoco es coser y cantar; hay que aprender a adaptarse.

Sé que doy mucho la lata con el tema de aprender y adaptarse. Aun así, mantengo que es la mejor fórmula para realizar un buen trabajo. El aprendizaje en la empresa ha sido a tres «bandas», por así decirlo: por un lado, tengo compañeros de trabajo que, a lo largo de los distintos proyectos, me han ayudado y enseñado. De hecho, he de decir que en este último han sido una pieza clave. Por otro lado, la autonomía del tester, de la que hablé en entradas anteriores, te obliga a tener cierta capacidad autodidacta. Por último, también es necesario que tanto el tester como el estudio estén al tanto de los problemas y dificultades que la localización de su proyecto implica.

De hecho, en una de las ocasiones, fue interesante (y, a veces, frustrante) trabajar con un estudio con un portafolio de localización relativamente escaso. Ambas partes cometimos errores opuestos: por un lado, el estudio subestimó la complejidad y el tiempo necesarios para la localización de su juego; nosotros, por otro lado, sobrestimamos la experiencia del estudio, posiblemente fallando a la hora de adaptarnos a su forma de trabajar.

En fin. Este es el panorama, por ahora. No quiero condensar estos dos meses de trabajo en una sola entrada, así que en las siguientes me centraré en lo aprendido en cada uno de los proyectos. Cualquier duda que os surja, estaré encantada de responderla en comentarios. :)

2 Thoughts on “Dos meses de testeo y localización

  1. Andrea on 20/09/2012 at 12:25 pm said:

    “En estos casos, tu peor aliado es la manía perfeccionista”.

    Estoy 100% de acuerdo con esa afirmación, Ana. Una dura lección que tuve que aprender en mis dos primeras semanas de trabajo como tester, y que aún después de un año no he conseguido asimilar del todo.

    Pero poco a poco te vas dando cuenta de que los proyectos no pueden ser siempre perfectos y de que hay que ser flexible y adaptarse. Aunque eso no quita que de vez en cuando no vuelva loco al jefe del proyecto para que presione a los desarrolladores o a los traductores para que hagan las cosas mejor (¡ay pobrecito mío si es que es un santo!).

    Me alegro de que estés disfrutando tanto con tu nuevo trabajo. Ya verás como sigues aprendiendo cosas nuevas todos los días; yo lo sigo haciendo ;)

    Un saludo.

    • ¡Hola Andrea! Disculpa la tardanza en contestar.

      Totalmente de acuerdo: es imposible querer ser eficaz y cubrir todo a la perfección al mismo tempo. Por otro lado, es un trabajo que engancha. Ahora mismo estoy de vacaciones y lo echo de menos. Las fechas de entrega, los problemas inesperados, la satisfacción de ver un problema por fin arreglado… En fin, sabrás a qué me refiero. :)

      ¡Gracias por pasarte y compartir la entrada!
      Ana

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