Cosas que aprendí en un año (y otras «realidades» de la traducción profesional)

No es año nuevo, pero sí hace casi un año que empecé este blog. No puedo decir que no esté sorprendida de que siga escribiendo. Aun así, lo que más sorprende son los cambios: cómo los temas pasan a ser más especializados e incluso personales; cómo no se trata tanto de investigar temas nuevos, sino de plasmar la experiencia propia y cómo se hace cada vez más difícil mantener un ritmo decente de actualizaciones (no todo iba a ser bueno).

Plasmar mi propia experiencia es algo que me resultaba aterrador al principio (he de admitir que todavía escribo con cierto recelo). Aun así, el propósito de esta entrada es enumerar -a modo de resumen- algunas de las «realidades» (subjetivas, como siempre) con las que me he topado a lo largo de este año, el de la tan ansiada transición de las cuatro paredes universitarias al Mundo Real™, exento de paredes y de la satisfacción (o desilusión) de un expediente académico. No ha sido fácil adaptarse. De hecho, me queda muchísimo por aprender.

Universidad ≠ Mundo Real™

Los estudiantes parecen seguir dispuestos a atravesar un camino peligrosamente recto. Primero carrera,  luego máster, ¡hasta doctorado! Lanzarse al Mundo Real™ no es fácil, pero ampararse en los estudios no es la mejor alternativa. Reconozco que yo misma fui la que comenzó un máster acabada la carrera. Me lo planteé como una segunda oportunidad, en la que podría aprender algo que siempre había querido estudiar. Por otro lado, reconozco que también me aterraba mi propia perspectiva al futuro: vacía, sin ideas.

Probablemente esto surgiera a raíz de una falta de planificación por mi parte. En los años de licenciatura, me preocupaba por rellenar un cupo de créditos y, de vez en cuando, mirar el expediente. No me gustaba pensar más allá de eso porque sabía la respuesta. Sabía que con estudiar y tener un buen expediente no iba a ser suficiente.

En parte, estoy contenta de haber cursado el máster. Me ha introducido a un mundo que apenas había tenido oportunidad de profundizar durante los años de carrera. Aun así, vi que volvía  repetirse lo mismo: estaba asentando una serie de bases teóricas de distintas ramas de la traducción y poco más.

Trayectoria profesional

Muchas veces, por curiosidad, ojeo los términos de búsqueda con los que los lectores llegan a este blog. Hay algunos que son para enmarcar, pero otros siguen describiendo la misma realidad que os digo. Los términos de búsqueda estrella son, sin duda: «¿sirve para algo un máster?» y «empleabilidad del traductor». Mi punto de vista:

  • Un máster puede convertirte en la persona más preparada del mundo  y abrirte los ojos hacia nuevos mercados, pero la empleabilidad es algo que tienes que trabajarte por cuenta propia (nunca mejor dicho).
  • La empleabilidad consiste, entre otras muchas cosas, en trazar tu propia trayectoria profesional. Aprende a vender tus servicios. Si no quieres que tus títulos sean manteles de mesa, empieza a trabajar en ello desde ya. Al fin y al cabo, tu único punto de venta no puede basarse en un título (o veinte). Piensa en tu currículo como traductor y qué puedes hacer para distinguirte del resto: prácticas, voluntariado, becas, lo que sea.

Eso me recuerda: no importa lo preparado que estés, vas a cometer errores al principio (o incluso más adelante). Aprender de tus propios errores no es ninguna tontería, aunque sea la típica frase chirriante de libro de autoayuda. Es normal equivocarse al empezar en algo con lo que no tienes experiencia. Con ello, también me refiero a los aspectos más estrictamente profesionales: trato con los clientes, entrega de encargos, órdenes de pedidos, facturas, contabilidad…

Eso sí: no dejéis que os vendan tanto humo. Lanzarse como traductor autónomo es difícil, pero, si llevar tu propia «microempresa» es algo con lo que te ves capaz de disfrutar, es infinitamente satisfactorio. Requiere mucho trabajo, constancia y disciplina. Y, de forma menos abstracta, requiere una mínima inversión. El primer año (o incluso más) lo dedicarás casi exclusivamente a la búsqueda de clientes/agencias y la  tasa de respuestas es probable que sea… bueno, desalentadora. Persiste.

Persistir en la búsqueda no es gratis. Para la mayoría, tirarse a la piscina de cabeza no es una opción. Al contrario, es algo paulatino. A no ser que sigas viviendo con tus padres, es recomendable mantenerse a flote con otro trabajo hasta que te sientas lo suficientemente cómodo económicamente como para dedicarte a tu actividad principal. Lo ideal, por supuesto, sería obtener experiencia en plantilla. Por otro lado, también es difícil combinar dos trabajos sin restar tiempo o atención a uno de ellos, así que ten paciencia.

Encargos

Especializarse no es cerrarse puertas. No nos podemos dedicar a traducir todo tipo de textos y esperar hacerlo a la perfección. Es mejor evaluar qué encargos estás capacitado para llevar a cabo y cuáles no. Para ello, encuentra el campo que más te guste, investígalo (no tengas prisa, puede que la descubras dentro o fuera de la universidad), practica si puedes o pregunta a profesionales del mismo sector. Aprenderás de un compañero de profesión mucho más que en cualquier aula universitaria.

ProZ no es el único recurso para encontrar ofertas de trabajo. De hecho, en todo el tiempo que llevo suscrita, me ha servido más para comprobar la reputación de agencias de traducción que para afianzar nuevos clientes. Dependiendo de tu campo de especialización, hay más lugares a los que dirigirse en la búsqueda de clientes. Incluso cuando no existe una demanda explícita de traducción, anímate a contactar y ofrecer tus servicios.

Por último, no os hará daño tener soltura con herramientas TAO.

Traductor 2.0

Twitter es una buena herramienta para mantenerse en contacto con otros compañeros, resolver dudas, obtener visibilidad, etc. No obstante, tampoco tiene sentido convertirse en un «robot» de noticias de traducción: ¿por qué compartir todos y cada uno de los artículos que ya han compartido una docena de usuarios antes que tú? En este caso, considero más útil reducir el «spam» a artículos del campo que te interesen o que involucren contenido propio. ¡Diversidad!

… Dicho sea de paso, un blog no es la panacea de la empleabilidad del traductor. Cierto es que aumenta tu visibilidad y pueden llegar a surgir oportunidades de colaboración interesantes si cae en las manos adecuadas, pero no deja de ser una mera posibilidad.

Por último, pero no menos importante: los traductores no son el ombligo del mundo. Está bien (o, para muchos, es casi un lujo) dedicarte a algo que te apasiona y sentirte orgulloso de tu trabajo, pero hay vida más allá de la traducción. Disfruta del trabajo y del tiempo libre.


Bueno, menudo popurrí de temas. Como veis, se trata de una experiencia con altos y bajos, pero siempre enriquecedora. Igual os sentís identificados en algunos puntos u os parecen bastante ajenos. Sea como sea, no deja de ser mi propia experiencia. A los traductores con mayor bagaje profesional: ¿os animáis a comentar más temas en comentarios? Seguro que podemos aprender algo. :)

9 Thoughts on “Cosas que aprendí en un año (y otras «realidades» de la traducción profesional)

  1. teresa on 22/10/2012 at 11:35 am said:

    Muy interesante, gracias por compartir tu experiencia!

  2. Inés on 22/10/2012 at 12:04 pm said:

    Felicidades por la entrada, creo que refleja muy bien la realidad.
    Por supuesto, me siento identificada con muchos puntos, sobre todo con esa sensación de no saber (o no querer saber) qué nos depara el futuro fuera de las paredes de la facultad.
    Yo también soy de las que acabé y, ante no saber muy bien por dónde tirar, realicé un posgrado, del que no me arrepiento y que me ha abierto otra puerta de cara al mundo profesional, pero, como dices, no deja de ser un conjunto de pinceladas o conocimientos básicos que habrá que poner en práctica trabajando.
    Pienso que sigue habiendo una brecha entre el mundo académico y el profesional. No obstante, las futuras generaciones tienen la suerte de contar con profesionales preocupados por esta realidad y que investigan para solventar esta brecha (Eugenia Arrés o Pablo Muñoz, por poner un ejemplo).
    En mi opinión, has sido muy valiente al decidir ir a por lo que te gusta, por tu pasión, como diría Pablo Muñoz. Y como bien apunta una de las imágenes de este post, hace falta trabajar duro y ser humilde; quien piense que por el hecho de tener un expediente brillante tiene el éxito asegurado, va listo. Hasta el profesional con más bagaje aprende algo cada día. Si las cosas nos vinieran solas, todos fuésemos unos listillos y nada más salir de la facultad consiguiéramos el mejor trabajo del mundo, ¿cuál sería la esencia de la vida? Pff, qué aburrimiento, no me lo quiero ni imaginar :-)
    Está muy bien que se escriban entradas como esta, porque nos muestran y nos bajan a la realidad; una realidad que también nos muestra que los logros, la calidad, lo verdaderamente bueno no viene de un día para otro, sino que se va construyendo poco a poco a base de esfuerzo, pasión y tesón.

    • Hola, Inés:

      Vaya, ¡si has resumido lo que pensaba mejor que yo! La verdad es que tenía ganas de escribir algo honesto, no con ánimo de desalentar a ningún licenciado, sino lo contrario. Creo que la razón por la que nos sentimos tan desamparados a la hora de acabar es, precisamente, por el «batacazo» que nos pegamos al darnos de bruces con la realidad.
      Por otra parte, también admito que me aterraba seguir estudiando (¿y si me volvía a equivocar?), pero, por suerte, la experiencia posterior está resultando de todo menos aburrida. De hecho, una de las cosas que más disfruto es el poder aprender cada día un poquito más.

      Muchas gracias por pasarte y por tus palabras. :)

  3. Me ha hecho mucha gracia lo de buscarse la vida ‘por cuenta propia’, a veces no queda más remedio que hacerlo y, aunque los comienzos son duros y caros, creo que al final merece la pena. A mí me hubiese gustado empezar en una agencia, pero no tuve esa oportunidad porque todas buscaban una experiencia que yo no tenía, así que tirarme a la piscina me pareció una buena opción. En cuanto a ProZ, opino lo mismo, solo lo utilizo como ‘diccionario de términos’ y para comprobar lo fiables que son las empresas en el BlueBoard.
    Gracias por compartir tu experiencia.
    Ana

    • ¡Hola, tocaya! ;)

      Yo tampoco he tenido esa experiencia en plantilla. De hecho, sigo en la etapa de balancear trabajos y ahorros hasta poder dedicarme plenamente a ello. No obstante, una de las cosas que me animan a seguir intentándolo es escuchar la experiencia de otros profesionales del sector. Casi todas son bastante parecidas, de hecho. Rara vez suelen empezar atravesando un camino de rosas, pero, al final, con paciencia y empeño salen adelante.

      Gracias a ti por pasarte. :)

  4. Me alegra de que alguien diga públicamente que al salir de la carrera universitaria no se está totalmente formado; en mi opinión, al salir de la Universidad es cuando realmente se empieza a estudiar y a aprender.

  5. Me siento súper identificada con “A no ser que sigas viviendo con tus padres, es recomendable mantenerse a flote con otro trabajo hasta que te sientas lo suficientemente cómodo económicamente como para dedicarte a tu actividad principal.” Llevo más de dos años dada de alta, pero en este tiempo siempre he tenido (y tengo) otro “trabajo principal”, que es el que básicamente me da de comer y paga mi alquiler. A ver si llega el día en poder dedicarme plenamente a traducir… sniff

    • Bueno, Irene: Mírale el lado positivo, trabajar como traductora a tiempo completo quizás te llene más, pero a lo mejor no te satura ni “estropea” tu vocación. Al repartir tu trabajo, disfrutas las ventajas de traducir en bocados más pequeños.
      Además, si trabajas en casa todo el dia, echas de menos el contacto social que te da un trabajo (espero que en tu caso éste sea positivo). Esa ha sido mi experiencia ;)

  6. Desde luego es muy interesante todo lo que cuentas, que además no suele ser tan habitual (ni tan sincero) en el mundo de los blogs de traducción. En especial me hace mucha gracia la dicotomía entre universidad y experiencia laboral porque es algo que ocurre en muchas disciplinas (en otras no es tan común) no era consciente de ella. ¿Es posible que algún día hagas algún post de traducción jurada? Es un mundo que me apasiona pero que se suele obviar en los blogs http://www.deltatext.com/servicios/traduccion/traducciones-juradas-y-legales/

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