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La semana en Traducción e Interpretación (26/02/2012)

Supongo que ya lo habréis notado: la «blogosfera traductoril» está más activa que nunca. Esta semana, como la anterior, he vuelto a agregar nuevos blogs a mi ya exagerada respetable lista de feeds. El único problema es que me cuesta mantenerme al día en Twitter y Google Reader (miedo me da mirar el último si paso más de un día sin leerlo). Intenté buscar solución usando servicios como News.me y Strawberry Jam, pero no lograba dar con la clave. Al final, la respuesta estaba en un plugin muy simple de WordPress.

Dicho lo cual, mi idea es recopilar en una lista todas las entradas publicadas a lo largo de la semana. ¡Espero que os sirva!

Si falta algún link, avisadme en comentarios para agregarlo a mi RSS. :)

¡Feliz domingo!

Aprendiendo con herramientas de código libre: GTT

A raíz de mi última entrada, empiezo el 2012 ahondando en la siguiente idea: la creciente importancia de vincular la actividad del traductor profesional con las herramientas de trabajo adecuadas. El uso y conocimiento de estas herramientas no tiene porqué limitar o impedir el desarrollo de la actividad del traductor; no obstante, en la gran mayoría de los casos, incide positivamente en la productividad de este.

Tuve mi primer contacto con herramientas de traducción asistida el mes pasado. A partir de ese momento, me pareció algo indispensable en el día a día del traductor. Supongo que esto último es el pan de cada día de muchos, así que guardaré críticas y elogios para hacer hincapié en algo relacionado: el proceso de adaptación a estas herramientas. Aunque resulte atrevido generalizar, lo más probable es que el estudiante que abre Trados por primera vez se enfrente a una pronunciada curva de aprendizaje. Es decir, un manejo óptimo de este tipo de software supone cierta dificultad y, por lo tanto, una mayor inversión de tiempo. Por supuesto, lo ideal sería que, al finalizar su formación, pasaran a formar parte del mercado laboral con un perfecto conocimiento de estas herramientas, pero, ¿cómo empezar? Desembolsar más de 800€ en un software no está probablemente en el bolsillo de traductores en formación y, muchas veces, no basta con el breve contacto que se realiza de estas herramientas en clase.

Por suerte, Trados no es la panacea de herramientas de traducción asistida. Existen alternativas asequibles —incluso gratuitas— y multiplataforma. Aunque sí pudimos realizar ejercicios en clase manejando las distintas herramientas del paquete de Trados, me resultó curioso realizar un ejercicio de encargo de traducción con herramientas de código libre. En concreto, empleamos Google Translator Toolkit. Sé que diréis que no es una herramienta al uso para traductores profesionales; no obstante, me pareció una alternativa muy interesante como primera toma de contacto. Gracias a ello, aprendimos desde cómo trabajar de forma colaborativa en la nube hasta cómo cargar una memoria de traducción para nuestro encargo.

Mucho se ha hablado del traductor de Google, pero no tanto de su kit para traductores y de su posible potencial pedagógico. Su funcionamiento es relativamente sencillo: basta con cargar el documento, del cual Google generará una traducción automática que podremos corregir en nuestro panel de trabajo junto al texto original.

En líneas generales, las herramientas de código libre pueden proporcionar una primera toma de contacto de un software-tipo al que el futuro traductor tendrá que enfrentarse en encargos reales. Con este fin, me gustaría destacar algunas de las prestaciones más útiles que se incluyen dentro de Google Translator Toolkit:

Soporte de archivos

Podemos trabajar con archivos locales (incluyendo un amplio abanico de extensiones: html, doc, odt, txt, rtf, srt, sub y aea), páginas web, artículos de Wikipedia y Knol. Estos archivos no pueden exceder el tamaño máximo permitido de 1mb.

Modo colaborativo

Podemos invitar a otros contactos de Google para visualizar y editar un proyecto.

Memorias de traducción (públicas y privadas)

Por defecto, Google Translator Toolkit guarda los segmentos traducidos en una memoria de traducción compartida y global. No obstante, esta opción se puede modificar creando o cargando nuestra propia memoria de traducción (.tmx) en la interfaz de Google Translator Toolkit. Eso sí, el uso de memorias de traducción privadas no se aplica a la traducción de artículos de la Wikipedia o Knol (según ellos, por la propia filosofía del contenido de estos sitios).

Cómo seleccionar la memoria de traducción en Google Translator Toolkit

Cargado nuestro archivo y memoria de traducción asociadas, tendremos disponible desde la interfaz opciones adicionales, como la asignación de colores a los segmentos acorde al porcentaje de coincidencia. Bajo la pestaña «View» podemos asignar colores acorde a: «100% TM match», «High Fuzzy TM matches», «Machine translation», «Edited», e «Incorrect placeholders». Para analizar nuestro proyecto, también podemos visualizar las estadísticas de estos porcentajes en la misma pestaña en «Statistics…»

No obstante, uno de los mayores inconvenientes es que el número de memorias de traducción privadas a las que podemos asociar nuestro proyecto está limitado a una sola. Asimismo, el tamaño permitido por memoria de traducción es de 50mb.

Opciones de alineación

Aunque la interfaz de Google Translator Toolkit presenta nuestro proyecto ya dividido por segmentos (oraciones, normalmente), también podemos dividirlos y unirlos como nos resulte conveniente.


En general, recomendaría no descartar por completo el uso de estas herramientas de código libre. Sin duda, hay un creciente número de herramientas que explorar, cuyo potencial —tanto pedagógico como profesional— está por descubrir.

WolframAlpha, un motor de búsqueda distinto

Antes que nada, pido disculpas por haber dejado aparcado el blog durante estas dos últimas semanas. Como el turrón, he vuelto a casa por Navidad, y, antes de lanzarme a enumerar propósitos para el año nuevo, sigo con el mismo que ideé hace un par de meses: mantener el blog actualizado en la medida de lo posible. Así que, ¡manos a la obra!

A estas alturas, resultará más que obvio mi entusiasmo hacia las nuevas tecnologías, en concreto herramientas de productividad y web 2.0. Lo cierto es que me encanta trastear e intentar sacarle partido a nuevos recursos y aplicaciones. Muchos de los que he probado se han quedado en el tintero, otros los he incorporado gradualmente a mi flujo de trabajo. Con este fin, hoy quería hablaros de WolframAlpha, un proyecto relativamente novedoso de la mano de Stephen Wolfram.

En pocas palabras, podríamos definir WolframAlpha como un motor de búsqueda de conocimiento computacional. Al oír la expresión «motor de búsqueda» nuestro primer impulso es pensar en el todopoderoso Google y pasar página. Y lo entiendo: soy de las más escépticas en probar herramientas que responden a una necesidad que ya ha sido cubierta por otros espacios, pero este no es el caso. Al ser un motor de búsqueda de conocimiento computacional, los resultados que obtenemos se generan en forma de respuestas, en lugar de vínculos. Dicho de otro modo, lo común hasta ahora ha sido obtener resultados en base a páginas webs indexadas en motores de búsqueda y su porcentaje de coincidencia con el término (o términos) empleados. No obstante, el objetivo de WolframAlpha es proporcionar respuestas en base a datos objetivos seleccionados por expertos.

A partir de este concepto, el potencial de esta herramienta en todos los campos es innumerable. Si bien es cierto que  parece tener una proyección clara hacia campos como la física o la matemática, no deja de ser un recurso muy interesante para recopilar datos, responder preguntas, comparar palabras, etc. Para acercar más al usuario a este nuevo concepto, WolframAlpha recopila una serie de ejemplos de búsquedas ordenados por temática.

Su funcionamiento es sencillo. De hecho, funciona del mismo modo que, alguna que otra vez, habremos preguntado a Google cosas como «pulgadas a centímetros». Por lo general, es recomendable realizar nuestra pregunta en los términos más sencillos posibles (en inglés sólo, por ahora). A partir de estos términos, WolframAlpha calculará y generará la respuesta adecuada. Obtenido el resultado, podemos guardarlo en distintos formatos (imagen, PDF o texto), así como acceder a las fuentes correspondientes. Suena bien, ¿no?

Todavía sigo investigando el potencial de esta herramienta; no obstante, me gustaría destacar una serie de ejemplos que podrían llegar a ser útiles en el día a día del traductor.

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Construyendo nuestro perfil como traductor: primeros pasos

La semana pasada, comentaba las distintas posibilidades de adquirir experiencia como traductores noveles. Aun así, es más probable que la pregunta sea otra: ¿qué ocurre cuando estamos en el limbo traductoril del desempleo?

La respuesta, me atrevería a decir, es seguir reinventándose. Si somos traductores con poca o ninguna experiencia, y, por el momento, sin perspectiva a adquirirla, algo falla. O, mejor dicho: algo falta. La falta de experiencia es una carencia difícilmente reemplazable, pero no nos desanimemos, no todo acaba ahí.

Empecemos por identificar nuestras carencias como traductores, además de la ya mencionada experiencia. Al fin y al cabo, si no es por experiencia, debemos empezar por destacar otros méritos. La buena noticia es que, como traductores, podemos elegir entre un amplio abanico de campos en los que especializarnos. Dicho de otro modo: parte de nuestro trabajo radica en un continuo proceso de aprendizaje. Asimismo, la formación de un traductor no se limita a sus áreas de especialización (aunque, por supuesto, sea un factor importante), sino también a su polivalencia en distintas destrezas.

Para que nuestros esfuerzos den resultados, es imprescindible contar con un plan. Hablo de un plan con el que, con suerte, acabará desembocando en nuestro primer trabajo. ¿Cómo? La clave de este plan llama a nuestra capacidad multitarea: en concreto, a seguir formándonos mientras persistimos en la búsqueda de empleo. Una cosa no quita la otra. En cuanto a la búsqueda de empleo, pongámonos como objetivo buscar una media de 10 agencias o posibles clientes por semana.

Dependiendo de nuestro perfil, la otra parte de nuestra lista de tareas podría incluir algunas de las siguientes propuestas:

Construir una buena presencia online

Hazte ver por encima del resto y aumenta tu presencia online mediante estrategias SEO (es decir, que aumenten nuestra visibilidad en buscadores). Elige entre blog o página personal. O ambos, ¿por qué no?

  • En el proceso, probablemente aprendas nociones básicas de maquetación de páginas web (HTML/CSS). Asimismo, desarrollarás conocimientos prácticos en el manejo de plataformas como WordPress o Blogspot.
  • Si optas por crear (y mantener) un blog, pondrás en práctica tu capacidad de síntesis, investigación y análisis, a la vez que compartirás información de aquello que más te guste.

Pulir al máximo tu CV, tanto en formato digital como en papel

Trabaja siempre en base a una plantilla pero no olvides personalizarla dependiendo del trabajo al que quieras optar.

  • Por supuesto, esto también significa tener disponible el CV en las distintas combinaciones lingüísticas en las que trabajemos. Ojo, no es sólo cuestión de traducirlo, sino también de adaptar su formato conforme a las distintas convenciones por país. Típico ejemplo: no debemos incluir foto en un CV destinado al mercado laboral estadounidense, pero sí es recomendable dentro del mercado laboral español. Marta Stelmaszak de WantWords nos ofrece una serie de consejos sobre cómo elaborar nuestro CV como traductores (en inglés).
  • A la hora de personalizar tu CV como traductor, puede ser buena idea tener disponibles distintas plantillas acorde al sector: un CV para traducción audiovisual, otro para localización, otro para gestión de proyectos… Aunque, probablemente, este sea un consejo más aplicable para los ya establecidos en el mercado.
  • Del mismo modo, ten siempre a punto tu perfil en redes profesionales (LinkedIn, ProZ, TranslatorsCafé, etc.). Al tratarse, básicamente, de un CV en formato digital, intenta hacerlo lo más dinámico posible: añade secciones a tu perfil de LinkedIn; conecta tu perfil con otras redes sociales; pide recomendaciones, etc.

Establecer contactos

Las redes sociales profesionales no están sólo para presentar nuestro CV al mundo: participa en discusiones, aporta ideas y aprende de otros profesionales del sector. Nuestra presencia online debería basarse una relación bidireccional para que de frutos.

  • Otra posibilidad a considerar es unirse a asociaciones profesionales de traductores e intérpretes. Ejemplos: ASETRAD, APETI, FIT, etc.
  • O asistir a encuentros y conferencias. La agenda del traductor, elaborada por Elizabeth Sánchez León, es una buena manera de estar al día de todo tipo de eventos traductoriles.

Invertir en tu profesión

Ya lo hemos dicho al principio: si dejas de aprender, es probable que tu carrera como traductor se estanque. Además, y dicho sea de paso, acabas de empezar, por lo que tienes mucho que aprender.

  • Primero, investiga el mercado laboral, lee ofertas de empleo y selecciona los requisitos más demandados (sí, sí, aparte de experiencia).
  • Auto-evalúate y considera qué requisitos cumples y cuáles no: ¿falta de conocimiento en herramientas TAO? ¿Herramientas de ofimática? ¿Especialización?
  • Busca la formación adecuada para suplir estas carencias. No descartes la formación en su modalidad online.

No esperes un resultado inmediato

De hecho, muchos traductores autónomos hablan de la traducción como una actividad a tiempo parcial. No esperes establecerte desde el primer momento como traductor a jornada completa.


Para empezar, creo que no está mal plantearse toda y cada una de estas cuestiones. No obstante, seguro que me dejo muchas en el tintero: ¿se os ocurre alguna más para la lista?

Web 2.0 para traductores-intérpretes: Getting Things Done (II)

Llegados a este punto, David Allen menciona en numerosas ocasiones la llamada «regla de los dos minutos»: si puedes hacer una tarea en menos de dos minutos, hazla ahora mismo. Sí, hemos llegamos al quid de la cuestión. Ahora, ¿qué? Ahora toca lo más difícil: organizarse.

Todas las herramientas puramente GTD poseen una estructura similar: en general, podrían definirse como sistemas de gestión de tareas. Por ejemplo, a la hora de abarcar un gran proyecto, podemos definirlo en una serie de mini-tareas que podemos ir tachando de la lista fácilmente. De este modo, logramos dos cosas: uno, quitarnos tareas de la cabeza; y, segundo y más importante: realmente hacerlas. Por supuesto, este es sólo un ejemplo de muchos otros a los que podemos aplicarlo.

Sin más rodeos, paso a enumerar las herramientas.


2) Organización

Remember The Milk

Este servicio con nombre tan simpático es probablemente uno de los pioneros en el entorno GTD. Actualmente, es una de las herramientas GTD más completas, incluyendo listas de tareas, proyectos, etiquetado, recordatorios, notas, ubicación, etc. Para el usuario novel, probablemente requiera algún tiempo de adaptación para sacarle partido al máximo. De hecho, desde la propia página afirman que dedicándole un tiempo aproximado de 30-40 minutos podrás tener configurado un completo sistema GTD a tu medida.

Otro punto importante a favor es su cobertura en una amplia variedad de plataformas.

Wunderlist

Si, por el contrario, preferimos una interfaz directa y fácil de usar, tenemos Wunderlist como una buena alternativa. Su funcionamiento es simple: ingresar tareas bajo listas de proyectos (o simplemente en la bandeja de entrada) y tacharlas cuando estén completadas. Podemos también personalizar nuestras tareas con notas, asignar fechas y compartir listas de tareas. Incluso, si preferís algo más manual, podéis imprimirlas.

Igualmente, se encuentra disponible en varias plataformas, con lo que podremos sincronizar nuestras tareas independientemente del dispositivo que estemos usando.

Workflowy

¿Algo más sencillo, todavía? Workflowy. El enfoque de Workflowy es 100% minimalista, imitando en cierto modo a un bloc de notas online, pero siempre enfocado a GTD. Se distingue de los demás por su interfaz sencilla y sin complicaciones. Para aquellos asiduos a Twitter, el formateo de tareas se realiza de forma similar, mediante hashtags (#). Por ejemplo, si quieren asignar una tarea al día de hoy, bastará con escribir «#today».

Aun siendo un proyecto muy nuevo, merece la pena echarle un vistazo. No obstante, uno de sus principales inconvenientes es su falta de portabilidad a otras plataformas.


3) Salida

Se acabó: ¡a trabajar!

Un último apunte: si a algún lector le ha picado el gusanillo del método GTD, recomiendo encarecidamente la lectura de ThinkWasabi, el blog de Berto Pena, todo un experto en la materia.

Eso es todo, por ahora. ¿Habéis utilizado alguna vez este tipo de herramientas?