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Pruebas de traducción (localización y testeo)

Pruebas de traducciónRomper con la rutina del trabajo en plantilla no solo significa incertidumbre a fin de mes. En cierto modo, también tiene su lado positivo: he vuelto a retomar mi actividad como autónoma con más ganas y con una experiencia muy valiosa en el bolsillo. Tras las gestiones de turno (actualizar CV, retomar el contacto con antiguos clientes, buscar y contactar agencias nuevas, actualizar software y un largo etcétera) y la espera, llegan las famosas pruebas de traducción. Seamos sinceros: superar una prueba de traducción no equivale a una avalancha de encargos (¡ojalá!), pero no deja de ser un trámite indispensable.

Se ha hablado largo y tendido sobre las pruebas de traducción en muchos otros blog del sector. Aun así, he considerado redactar esta entrada para recopilar algunos consejos sobre cómo afrontar las pruebas de traducción enfocadas al sector de la localización.

Antes

1. Investiga

Enhorabuena: has logrado captar la atención de la empresa. Es hora de demostrarles tu valía y profesionalidad. La prueba puede haber llegado semanas o incluso meses después. Es probable que incluso tengas que volver a revisar la página web de la empresa para refrescarte la memoria. No pasa nada. El primer paso a la hora de afrontar una futura prueba de traducción es investigar a fondo la empresa: ¿en qué área está especializada? ¿Para qué tipo de clientes trabajan? ¿Tienen alguna muestra de trabajo disponible?

Dependiendo de la respuesta a estas preguntas, es recomendable que cuentes con una serie de recursos más o menos especializados a la hora de realizar la prueba.

2. Herramientas de trabajo

Por otra parte, es indispensable tener a punto el material necesario para llevar a cabo la prueba. Si no te han proporcionado esta información de antemano, es conveniente averiguar lo siguiente: ¿en qué medio se llevará a cabo la prueba? ¿Es necesario algún tipo de software o herramienta de traducción asistida? Como dato importante, Excel suele ser una de las herramientas más comunes del sector.

3. Plazo de entrega

Si el objetivo es simular una fecha de entrega de un encargo real, respetarla será una de tus principales prioridades. He visto todo tipo de prácticas en cuanto a fechas de entrega. Normalmente, depende del trabajo: si es una colaboración autónoma, la fecha de entrega suele ser más laxa. Por otro lado, si has enviado tu candidatura para un puesto en plantilla, el tiempo que tienes para llevar a cabo la prueba suele estar bastante ajustado. En este caso, no solo se evalúa tu habilidad como traductor (o tester), sino tu habilidad para trabajar bajo presión y priorizar tareas.

Durante

¡Manos a la obra! Aunque resulte difícil por presión de tiempo: mantén la calma. Lo siguiente es algo que se repite hasta la saciedad, pero que aun así me gustaría recalcar: lee todas las instrucciones, línea por línea.

Algunos de los componentes más comunes de este tipo de pruebas son:

Traducción

No solo es importante la elección de una terminología adecuada, sino también el registro y el uso de variables dentro del texto. Una variable, para definirlo de la forma más simple posible, forma parte del código del software y suele servir para activar cadenas de texto, imágenes, etc. Por ejemplo, pueden existir variables para mostrar determinados botones del mando/controlador de una consola («Pulsa <BotónT> para equipar…»). Ten muchísimo cuidado a la hora de colocar variables dentro del texto. Asegúrate de que son exactas al original: no incluyas espacios adicionales y respeta el uso de mayúsculas/minúsculas y la sintaxis empleada a la hora de abrir y cerrar las variables. De lo contrario, el texto podría dejar de verse correctamente en la pantalla.

Otro factor con el que se suele jugar en las pruebas de localización es el límite de caracteres. Recuerda que las traducciones suelen ser aproximadamente un 30 % más largas que el original, así que es probable que te enfrentes a situaciones en las que tengas que exprimirte los sesos para asegurarte de que el texto permanece dentro de estos límites.

Detección y redacción de bugs

Dirigido sobre todo a posibles trabajos de testeo/QA en plantilla. Suele constar de una o varias imágenes en las que los fallos son más que evidentes. A no ser que las instrucciones indiquen lo contrario, no se trata tanto de encontrar todos y cada uno de los errores de la imagen, sino de tu habilidad para exponerlos de una forma clara y concisa.

Volviendo al tema de las instrucciones, es posible que te proporcionen una plantilla para la redacción de bugs. De lo contrario, mi consejo es que estructures la información de forma que resulte lo más clara posible para el evaluador. Suele ser buena idea dividir la información en distintas secciones (por ejemplo: título, descripción del bug, posibles soluciones, etc.)

Revisión

Poco que destacar. Para trabajos de testeo/QA en plantilla, es posible que incluya un texto o batería de frases para corregir en tu lengua materna.

Redacción

De nuevo, esta es una sección casi exclusiva de puestos de testeo en plantilla. Incluye una breve redacción (150-200 palabras) para evaluar tu nivel de inglés.

Después

Revisa la prueba una y mil veces. Si dispones de tiempo, déjala reposar y vuelve a leerla más tarde. La mayoría de las veces vas a encontrar errores que ni sabes cómo se te pasaron por alto en primer lugar. Si no tienes tanto tiempo como quisieras, revísala aunque sea una vez. Incluso una ojeada rápida puede llegar a detectar fallos a tiempo.

Esencial:

  • ¿Has pasado el corrector ortográfico? Puedes configurar el corrector ortográfico de Excel a tu gusto o exportarlo a Word.
  • Me repito, pero: ¿has revisado toda y cada una de las instrucciones y completado la prueba acorde a ellas? ¿Deberías renombrar el archivo de algún modo antes de enviarlo?
  • ¿Has respetado el formato?
  • ¿Algo que hayas dejado para pulir más tarde?

¿Todo listo?

¡Enviar!

Por último, incluyo una lista de recursos imprescindibles para afrontar este tipo de pruebas.

Asimismo, si optáis a un puesto en plantilla, recomiendo que le echéis un vistazo a esta entrada del blog de Curri Barceló, que recopila una serie de consejos muy útiles para las entrevistas de tester de videojuegos.


Espero que os haya resultado útil. ¡Suerte!

Máster en Comunicación Internacional, Traducción e Interpretación: dudas frecuentes

Seré sincera: estoy un poco despegada del calendario académico (y del blog, diréis, pero ese es otro tema). Aun así, en este último mes he recibido algunos correos de estudiantes/recién licenciados que se plantean el camino a seguir acabada la carrera. Es esa época del año, supongo: verano, vacaciones, ansiedad laboral… En concreto, he recibido dudas sobre el Máster Universitario en Comunicación Internacional, Traducción e Interpretación (MCITI) que oferta la Universidad Pablo de Olavide y que, con suerte, acabaré con la defensa del TFM en septiembre.

Antes de resolver dudas, una pequeña aclaración: bien por todos los recién licenciados que se animan a escribir y a documentarse sobre un máster antes de empezar; no-tan-bien el hecho de que conciban un máster como la primera y única salida acabada la carrera. Dicho esto, vayamos al grano:

Licenciados en TeI

En primer lugar, empezaré diciendo que no es el máster más recomendable para los licenciados en Traducción e Interpretación. No obstante, quizás os interese cursarlo para reforzar vuestro conocimiento en una combinación de idiomas distinta a la de vuestros principales idiomas de trabajo. De lo contrario, es probable que os encontréis con contenidos similares a los cursados en la licenciatura. En el caso del máster, los idiomas de trabajo serán inglés/español.

En general, lo aconsejable es que los licenciados en TeI opten por una oferta de postgrado más específica, según las áreas de trabajo en las que deseen especializarse. David Diéguez, en su blog Traducción 2.0 ha recopilado en este artículo una exhaustiva lista de cursos, posgrados y másteres relacionados con la Traducción e Interpretación que actualmente se imparten en España.

No licenciados en TeI

Si queréis obtener una formación de carácter profesional como traductores, ¡este es vuestro máster! En mi caso me ha servido como «puente» entre Filología Inglesa y Traducción. Algunos alumnos del máster solíamos decir que el plan de estudios era algo similar a la versión lite de la carrera (espero que ningún licenciado me apedree por decir esto). En cualquier caso, huelga aclarar lo siguiente:

Al cursar el MCITI, obtienes una formación de carácter profesional y, añadiría, general. ¿Qué quiero decir con esto? Ya he dicho en ocasiones anteriores que la Traducción es un contínuo proceso de aprendizaje, por lo que cursar un máster (el que sea) no equivale, ni mucho menos, a obtener trabajo inmediatamente. En una profesión como la Traducción, no puedes conformarte con una actitud pasiva. La captación de agencias o clientes depende únicamente de tu propio esfuerzo y trabajo. Hacerse un hueco en el mercado laboral equivale a mucha preparación, esfuerzo y perseverancia. La realidad es que no existe ningún máster que mágicamente te abra las puertas al mercado laboral. Dicho esto, el MCITI sí te ayudará a asentar las bases de tu perfil profesional como traductor.

Horarios

El máster es de carácter semipresencial; no obstante, se suspenderán las asignaturas que no cuenten con un 80% mínimo de asistencia. La duración es de un curso académico, siendo la parte presencial de noviembre a abril. El período de prácticas se extiende de mayo a septiembre y, por último, la defensa del TFM es en septiembre/octubre.

En el curso 2011/2012 del máster, los horarios estaban configurados para que fueran compatibles con posibles actividades laborales. Dicho de otro modo, los horarios eran un tanto atípicos: jueves y viernes de 15:00-21:00 y sábados de 9:00 a 15:00. No os diré que la transición del viernes al sábado resultaba un tanto dura a veces, pero todo es cuestión de acostumbrarse.

 Plan de estudios

El plan de estudios del MCITI se encuentra estructurado del siguiente modo:

TIPO DE MATERIA CRÉDITOS ECTS
Obligatoria 18
Optativa 24
Practicas externas 9
Trabajo fin de máster 9

La relación de asignaturas la podéis encontrar desglosada aquí. Observando el plan de estudios, podréis ver a qué me refiero con obtener una formación general como traductor. No obstante, los créditos de optativas (24) también permiten personalizar, hasta cierto punto, el itinerario a seguir. En total, son seis módulos: Traducción y tecnología; Interpretación; Traducción multimedia; Traducción literaria; Comunicación internacional; Traducción jurídica y jurada; Traducción científico-técnica y, como módulo común, Aspectos profesionales de la traducción e interpretación. Este último módulo resultó ser un añadido interesante y distinto al típico enfoque teórico-práctico de asignaturas que había cursado hasta ahora.

Prácticas en empresa

Se incluye, como parte del período formativo del máster, un período de prácticas en empresa de 200 horas de trabajo. Los alumnos cuentan con el asesoramiento de un tutor para la búsqueda de prácticas en aquellas empresas con las que la universidad tiene convenio (la mayoría, según tengo entendido, de la provincia de Sevilla). No obstante, os recomiendo encarecidamente que seáis vosotros mismos los que busquéis vuestra propia plaza de prácticas en empresa. Involucra más trabajo por vuestra parte, pero tendréis dos grandes ventajas: primero, podréis buscar las prácticas que más se adecuen a vuestro perfil, ubicación y horario; segundo, obtendréis experiencia en la búsqueda de empleo como traductores (y aprenderéis de vuestros propios errores a la hora de redactar CV, carta de presentación, trato con agencias, etc.)

Por último, también es posible convalidar las prácticas si habéis realizado anteriormente alguna actividad afín.


Eso es todo, por ahora. Podéis leer más información sobre el máster en la página oficial del mismo. Si tenéis más preguntas, no dudéis en contactarme o dejar algún comentario. :-) ¡Mucha suerte!

Infoxicación: mejor prevenir que curar

Abres los ojos y, antes de salir de la cama, tu primer impulso es comprobar el correo desde tu smartphone. Te sientas delante del ordenador y  te encuentras con 300 artículos nuevos en tus feeds. Mientras trabajas o disfrutas de tu tiempo libre, sientes la necesidad imperante de leer tu timeline en Twitter para compartir la última noticia o aquello que, realmente, no estás haciendo ahora mismo. Por la noche, vuelves a a la cama, no sin antes comprobar el correo por si acaso (aunque hace 10 minutos que has apagado el ordenador) o mirar las últimas fotos subidas a Instagram.

¿Os suena de algo? Si la respuesta es que no, enhorabuena: (todavía) no habéis sido infoxicados. Si os sentís mínimamente identificados, os propongo algunas soluciones para mejorar los síntomas.

Menos es más

  • Limpia tus suscripciones RSS. Sí, lo dice alguien con 161 suscripciones. No obstante, de todas ellas, ¿cuántas leéis, realmente? Apuesto lo que sea a que una gran parte está inactiva o, simplemente, ni nos molestamos en leer más allá del titular. Si usáis Google Reader para gestionar vuestros RSS, os recomiendo que deis un paseo por la pestaña de «Suscripciones», escondida bajo «Ajustes».

Misteriosa ruedita a la derecha

  • Limpia tus suscripciones por e-mail. Si sois más asiduos a las suscripciones por e-mail, os propongo la misma solución: date de baja de todo aquello que no leas. Menuda obviedad, ¿no? Pero, si nos paramos a pensar: ¿a cuántas cosas estáis suscritos solo para eliminarlas cuando aparecen en vuestra bandeja de entrada? A eso me refiero. La buena noticia es que no cuesta tanto: la mayoría de estas suscripciones cuentan con un link para darse de baja (normalmente en letra pequeña, escondido al final del e-mail). ¡Clic y listo!

Gestionar contenido

El problema no está solo en el correo. De hecho, gran parte del problema se encuentra fuera de él. Sin embargo, una gestión correcta ayudará a preservar (o mejorar) nuestra salud mental. Las listas de usuarios en Twitter y los filtros de Gmail son una buena forma de empezar.

Si no queréis ser tan drásticos con vuestras suscripciones (es comprensible, a mí también me cuesta desprenderme de mi dosis diaria de información) y usáis Gmail, os propongo algo alternativo: ¡filtros! Reconozco ser la primera en mirar el correo varias veces por hora, pero, la verdad, no suele ser tan urgente y tan importante como para estar pendiente con tanta asiduidad. Con los filtros de Gmail, podemos configurar nuestro correo para que ciertos elementos no vayan directamente a la bandeja de entrada, evitando así posibles distracciones.

¿Cómo? Muy sencillo: no os llevará más de cinco minutos. Aquí tenéis un par de tutoriales de Google. Algunas sugerencias:

  • Listas de correo: si estáis suscritos a listas de correo, sabréis que el ritmo de mensajes puede ser algo abrumador. Por ello, os recomiendo crear una Etiqueta asociada a cada una de estas listas, así como un Filtro que se encargue automáticamente de etiquetar estos e-mails y trasladarlos fuera de la vista principal de la Bandeja de entrada.
  • Leer más tarde: también podéis usar la combinación adecuada de Filtros/Etiquetas para mandar a vuestro correo todos los artículos o tweets que queráis leer más tarde (si es que no usáis otra alternativa, como Instapaper o Read it Later). Para ello, podéis configurar un filtro como el siguiente:

    Clic para ampliar

Déjalo para más tarde

Existen muchos servicios dedicados a la gestión y «dosificación» de contenido. No te sientas mal por salir de casa, están ahí para ponerte al día cuando vuelvas.

A grandes males…

Si no hay manera de que te concentres, existen aplicaciones o complementos para navegadores dedicados a bloquear ciertas páginas web de forma temporal.

¿Tenéis alguna sugerencia más?

Localización y control de calidad 101

Lo prometido es deuda. Comienzo la serie de entradas sobre los distintos perfiles del traductor-intérprete por uno de los roles más atractivos y (buenas noticias) en auge hoy día: la localización.

¿En qué se diferencia de la traducción? Aunque a menudo resulte difícil establecer límites entre la localización y la traducción, es imprescindible tener en cuenta la razón de ser de la primera: se trata de la adaptación lingüística y cultural de un producto a un mercado concreto. Este proceso, compuesto por varias fases, involucra no solo elementos textuales (gramática, ortografía, convenciones ortotipográficas), sino también la adaptación de elementos extralingüísticos, por lo que resulta imprescindible tener un amplio conocimiento de la cultura meta. En lo que concierne la interfaz del producto, tampoco debe descuidarse la adaptación de gráficos, audio o distintas convenciones de teclado, entre otros muchos detalles.

Localization is the process of taking a product and making it linguistically and culturally appropriate to a given target locale (country/region and language) where it will be used.

La definición anterior, acuñada por la ya extinguida LISA (Localisation Industry Standards Association), hace referencia al proceso de localización aplicado a un determinado «producto». En líneas generales, los productos involucrados en procesos de localización son tres: programas informáticos (software), videojuegos y páginas web. Asimismo, estos productos pueden presentar material de distinta naturaleza (técnico, humorístico, pedagógico, editorial), en multitud de formatos (texto, gráficos, subtítulos, doblaje) y plataformas (PC/Mac; consolas/aplicaciones móviles; CMS).

Dada la multitud de aspectos involucrados en el proceso de localización, se argumenta a menudo la necesidad de implantar esta serie de consideraciones desde las fases iniciales de desarrollo del producto. De este modo, la localización está íntimamente ligada a la internacionalización, cuyo objetivo es desarrollar productos que faciliten la creación de posteriores versiones localizadas del mismo.

Finalmente, se lleva a cabo el control de calidad para asegurar que el producto funcione de manera adecuada. Esta última fase puede incluir, entre otras, tareas como la comprobación de estándares de nomenclatura (terminología, guías de estilo), de aspectos lingüísticos (contexto, ortografía, gramática) y extralingüísticos (sincronización de audio e imagen).

En resumen:

¿Qué hace falta para ser localizador? ¿Qué hace falta para ser localizador?

  • En primer lugar, es indispensable contar con un nivel alto de inglés. Probablemente sea el idioma en el que debas desenvolverte.
  • … Sin olvidar un conocimiento exhaustivo de tu propia lengua y cultura.
  • Buen manejo de herramientas de ofimática.
  • Ser meticuloso hasta el más mínimo detalle: no es raro que el localizador trabaje con archivos que contengan etiquetas o tags referentes a distintos lenguajes de programación.
  • Por ello, resulta indispensable tener una visión general sobre cómo se estructura el contenido de estos productos para así poder determinar qué partes del texto deben ser traducidas y cuáles no.

Tampoco estaría de más... Tampoco estaría de más...

  • Manejar herramientas dedicadas a la localización. Por ejemplo, SDL Passolo o Alchemy Catalyst.
  • Conocer el sector o producto en el que nos queramos especializar, así como experiencia en distintas plataformas de uso.
  • Ideal: nociones básicas de programación.

Y, ¿dónde busco trabajo de localizador? Y, ¿dónde busco trabajo de localizador?
 Depende, por supuesto,  del producto o productos en los que te interese trabajar. Algunas sugerencias para empezar:

Si os habéis quedado con ganas de más... Si os habéis quedado con ganas de más...


Y esto es solo una pincelada general del tema. Seguro que me dejo algo atrás. ¡Espero vuestras sugerencias y comentarios! :)

La semana en Traducción e Interpretación 04/03/2012

Ya sabéis, si echáis algún blog en falta, avisad en comentarios para añadirlo a la lista. :)