Monthly Archives: marzo 2012

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Máster sí, máster no

Es curioso: el año pasado, fui la primera en defender a capa y espada que cursar un máster nada más acabada la carrera era una pérdida de tiempo (y dinero). Como ya viene siendo habitual, tuve que tragarme mis propias palabras cuando en octubre del mismo año me matriculé en el Máster de Comunicación Internacional, Traducción e Interpretación de la Universidad Pablo de Olavide. Acabadas las clases, pensé en redactar una entrada, pero no sabía muy bien qué aspectos tratar para abordar la experiencia a nivel académico, profesional y personal. En pocas palabras, he de admitir que ha acabado siendo más enriquecedor de lo que me esperaba en todo y cada uno de estos aspectos. Aun así, sigo manteniendo mi postura inicial hasta cierto punto. Entonces, ¿qué me impulsó a cursar un máster?

La principal razón fue la necesidad de reinventarme profesionalmente. Tener un perfil lingüístico de inglés no era mala forma de empezar, pero no me sentía del todo cualificada. Admito que, en general, trabajo mejor bajo presión: no fue hasta bien entrado septiembre cuando me di cuenta de que era hora de actuar. Investigué varias opciones y, finalmente, descubrí un máster con un completo perfil profesionalizante. Tuve suerte de poder matricularme a tiempo, la verdad.

Planead con antelación Planead con antelación
Seáis o no estudiantes de último año, mi consejo es que os planteéis esta serie de cuestiones lo antes posible, estudiando toda y cada una de las opciones disponibles. Es importante, sobre todo, que seáis capaces de responder a lo siguiente:

¿Qué me aporta un máster? ¿Qué me aporta un máster?
Si pensáis en un máster como una extensión obligatoria de la carrera, replantead vuestras opciones. En mi caso, me ha servido para introducirme paulatinamente al mundo de la Traducción e Interpretación y, aun así, creo que me hubiera quedado corta de haberme conformado con asistir a todos y cada uno de los módulos. ¿Qué quiero decir con esto? Un máster no es la panacea, ni te abrirá automáticamente las puertas al mercado laboral. Sin embargo, sí puede ayudarte a profundizar conocimientos y plantearte salidas profesionales que antes desconocías.

Formación y plan de desarrollo profesional a partes iguales Formación y plan de desarrollo profesional a partes iguales
Con todo y con ello, en especial en el mundo de la Traducción, es importante mantener una actitud proactiva y constante: he aprendido muchísimo en clase, pero también he adquirido información muy valiosa estando en contacto con otros traductores y profesionales en Internet, ya sea a través de Twitter o de sus blogs. Dicho de otro modo, el tiempo e inversión que le dediques a tu plan de desarrollo profesional tendrá igual (incluso más) peso que tu formación.

Ahora que puedo dar por finalizada esta primera etapa, da comienzo otra que estoy ansiosa por empezar: las prácticas (long time no see, Mundo Real!). Tras adoptar el «chip» del traductor, estoy dispuesta a embarcarme en proyectos y explorar distintos sectores para seguir perfilándome como tal. El primero de estos proyectos será en Madrid, asistiendo al curso de formación de testers lingüísticos de EA (EA Campus) organizado por la Fundación Universidad-Empresa.

A preparar las maletas de nuevo, se ha dicho.

De qué hablo cuando hablo del doblaje

Mi primer contacto con las series en versión original subtitulada fue a mediados de 2002, cuando un amigo me introdujo a los interminables días de Jack Bauer trabajando (día sí, día no) para la UAT.  Poco después le siguieron las mil y unas caras de Sydney Bristow en Alias. Cuando acabó, allá por el 2006, estrenaron Heroes y me volví a enganchar sin remedio, esperando el siguiente capítulo semana tras semana. Ahora que lo pienso, de las tres series que he nombrado, todas fueron un descalabro durante sus últimas temporadas. Pero bueno, no viene a cuento. Lo que quería expresar es que, desde entonces, y de manera casi inconsciente, empecé a disfrutar de las series de televisión en versión original subtitulada.

¡Tranquilos! No voy a entrar en el trilladísimo debate del doblaje y los subtítulos. Creo que ya se ha hablado largo y tendido sobre el tema. No obstante, me ha llamado la atención la evolución que han sufrido las series hasta el día de hoy. Por aquel entonces, recuerdo descargar las mencionadas series de televisión por Internet por una sencilla razón: no estaban disponibles en España. Verlas dobladas no era una opción. Con el paso del tiempo, me acostumbré a la misma rutina, siguiendo el ritmo de emisión estadounidense, sin cortes publicitarios y, si quería, en alta definición. Sin pensarlo demasiado, añadir subtítulos en inglés también me permitió acostumbrar mi oído a distintos acentos, a la par que mejoraba mi comprensión auditiva. Poco a poco, me fijaba menos en la parte inferior de la pantalla y más en las voces y emociones de los propios actores.

Hoy día, doblaje y subtítulos suponen una mera cuestión de preferencia. Apenas existe disparidad entre el ritmo de emisión estadounidense y el español. De hecho, muchas veces me sorprende la velocidad en la que se trasladan algunas series (normalmente las de mayor éxito), con apenas días de diferencia. Evidentemente, esto tiene una serie de repercusiones para el equipo de doblaje, quienes se ven sometidos a realizar una labor espartana en cuestión de días. Personalmente, creo que estoy demasiado «contaminada» como para llegar a apreciar el doblaje desde otra perspectiva, pero no ha sido hasta ahora que he podido reconocer el encomiable trabajo y esfuerzo que supone traer estas series. Y es curioso: parece ser que las personas que más aprecian la labor de los profesionales del doblaje son, precisamente, las que menos acuden a él. El doblaje es algo tan asentado en España que suele pasar inadvertido por el público general.

Con todo y con ello, muchas series acaban emitiéndose sin pena ni gloria. La mayoría de las veces dan miles de vueltas en la parrilla televisiva para, al final, quedar reducidas a horarios extraños o canales secundarios. Sigo pensando que, aunque el doblaje hace estas series más accesibles al público general, hay ciertos elementos de la versión original que son irrecuperables. Estos elementos pueden llegar a convertir a una serie tremendamente genial en versión original a insoportable en su versión doblada, ¡y viceversa! Por supuesto, también existe el término medio, pero no es fácil de conseguir. En líneas generales, la transformación que sufren muchas de estas series repercute, inevitablemente, en su éxito posterior de audiencia.

Dicho esto, y por casualidades de la vida, ayer vi el primer capítulo de Modern Family doblado al español. Intenté ir con una mente y oído neutros. ¿Mi veredicto? Probablemente tenía la misma cara que Michael C. Hall escuchándose en español por primera vez.

Para los que no la conozcáis, Modern Family es una serie cómica estadounidense, realizada bajo la técnica de falso documental (estilo The Office), que gira en torno las vivencias de una familia un tanto peculiar. Para los que sí la conozcáis, sabréis que Gloria Pritchett (Sofía Vergara) es una de las  joyitas de la serie, otorgando ese característico toque de humor a base de gritos y de un peculiar spanglish a raíz de su origen colombiano. Por supuesto, adaptar el acento en el doblaje no supone mayor problema, pero, ¿hasta qué punto puede ser efectivo?

Tengo mucha curiosidad por saber cómo resuelven este tipo de cuestiones. Sinceramente, si fuera el traductor, no sabría si echarme a llorar. ¿Queda simplemente en algo absurdo, cuando, a oídos del espectador, los dos hablan español perfectamente? Ante la duda, ¿es mejor recurrir a la literalidad?

Infoxicación: mejor prevenir que curar

Abres los ojos y, antes de salir de la cama, tu primer impulso es comprobar el correo desde tu smartphone. Te sientas delante del ordenador y  te encuentras con 300 artículos nuevos en tus feeds. Mientras trabajas o disfrutas de tu tiempo libre, sientes la necesidad imperante de leer tu timeline en Twitter para compartir la última noticia o aquello que, realmente, no estás haciendo ahora mismo. Por la noche, vuelves a a la cama, no sin antes comprobar el correo por si acaso (aunque hace 10 minutos que has apagado el ordenador) o mirar las últimas fotos subidas a Instagram.

¿Os suena de algo? Si la respuesta es que no, enhorabuena: (todavía) no habéis sido infoxicados. Si os sentís mínimamente identificados, os propongo algunas soluciones para mejorar los síntomas.

Menos es más

  • Limpia tus suscripciones RSS. Sí, lo dice alguien con 161 suscripciones. No obstante, de todas ellas, ¿cuántas leéis, realmente? Apuesto lo que sea a que una gran parte está inactiva o, simplemente, ni nos molestamos en leer más allá del titular. Si usáis Google Reader para gestionar vuestros RSS, os recomiendo que deis un paseo por la pestaña de «Suscripciones», escondida bajo «Ajustes».

Misteriosa ruedita a la derecha

  • Limpia tus suscripciones por e-mail. Si sois más asiduos a las suscripciones por e-mail, os propongo la misma solución: date de baja de todo aquello que no leas. Menuda obviedad, ¿no? Pero, si nos paramos a pensar: ¿a cuántas cosas estáis suscritos solo para eliminarlas cuando aparecen en vuestra bandeja de entrada? A eso me refiero. La buena noticia es que no cuesta tanto: la mayoría de estas suscripciones cuentan con un link para darse de baja (normalmente en letra pequeña, escondido al final del e-mail). ¡Clic y listo!

Gestionar contenido

El problema no está solo en el correo. De hecho, gran parte del problema se encuentra fuera de él. Sin embargo, una gestión correcta ayudará a preservar (o mejorar) nuestra salud mental. Las listas de usuarios en Twitter y los filtros de Gmail son una buena forma de empezar.

Si no queréis ser tan drásticos con vuestras suscripciones (es comprensible, a mí también me cuesta desprenderme de mi dosis diaria de información) y usáis Gmail, os propongo algo alternativo: ¡filtros! Reconozco ser la primera en mirar el correo varias veces por hora, pero, la verdad, no suele ser tan urgente y tan importante como para estar pendiente con tanta asiduidad. Con los filtros de Gmail, podemos configurar nuestro correo para que ciertos elementos no vayan directamente a la bandeja de entrada, evitando así posibles distracciones.

¿Cómo? Muy sencillo: no os llevará más de cinco minutos. Aquí tenéis un par de tutoriales de Google. Algunas sugerencias:

  • Listas de correo: si estáis suscritos a listas de correo, sabréis que el ritmo de mensajes puede ser algo abrumador. Por ello, os recomiendo crear una Etiqueta asociada a cada una de estas listas, así como un Filtro que se encargue automáticamente de etiquetar estos e-mails y trasladarlos fuera de la vista principal de la Bandeja de entrada.
  • Leer más tarde: también podéis usar la combinación adecuada de Filtros/Etiquetas para mandar a vuestro correo todos los artículos o tweets que queráis leer más tarde (si es que no usáis otra alternativa, como Instapaper o Read it Later). Para ello, podéis configurar un filtro como el siguiente:

    Clic para ampliar

Déjalo para más tarde

Existen muchos servicios dedicados a la gestión y «dosificación» de contenido. No te sientas mal por salir de casa, están ahí para ponerte al día cuando vuelvas.

A grandes males…

Si no hay manera de que te concentres, existen aplicaciones o complementos para navegadores dedicados a bloquear ciertas páginas web de forma temporal.

¿Tenéis alguna sugerencia más?

Found in translation

Voy a hacer un inciso y cambiar la tónica que ha tenido mi blog hasta ahora. No sé si habrá sido producto de cierta reflexión al observar algunos de mis blogs favoritos, pero echaba algo en falta. Sea como sea, voy a tomarme la licencia de redactar una entrada personal, sin ningún tipo de pretensión en mente. Soy la primera en defender, a capa y espada, un balance equilibrado entre contenido personal y «profesional»; irónicamente, también he sido la primera en no cumplirlo. ¡Qué difícil es aplicarse el cuento!

Esta mañana me propuse echar la vista atrás. Mi memoria a largo a plazo no es algo de lo que pueda alardear; sinceramente, me ha llevado un buen rato localizar el momento que desencadenó la ola de eventos y casualidades que me condujeron hasta aquí. A decir verdad, es probable que no sea del todo exacto. En cualquier caso, ignoremos la cronología por un rato.

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Localización y control de calidad 101

Lo prometido es deuda. Comienzo la serie de entradas sobre los distintos perfiles del traductor-intérprete por uno de los roles más atractivos y (buenas noticias) en auge hoy día: la localización.

¿En qué se diferencia de la traducción? Aunque a menudo resulte difícil establecer límites entre la localización y la traducción, es imprescindible tener en cuenta la razón de ser de la primera: se trata de la adaptación lingüística y cultural de un producto a un mercado concreto. Este proceso, compuesto por varias fases, involucra no solo elementos textuales (gramática, ortografía, convenciones ortotipográficas), sino también la adaptación de elementos extralingüísticos, por lo que resulta imprescindible tener un amplio conocimiento de la cultura meta. En lo que concierne la interfaz del producto, tampoco debe descuidarse la adaptación de gráficos, audio o distintas convenciones de teclado, entre otros muchos detalles.

Localization is the process of taking a product and making it linguistically and culturally appropriate to a given target locale (country/region and language) where it will be used.

La definición anterior, acuñada por la ya extinguida LISA (Localisation Industry Standards Association), hace referencia al proceso de localización aplicado a un determinado «producto». En líneas generales, los productos involucrados en procesos de localización son tres: programas informáticos (software), videojuegos y páginas web. Asimismo, estos productos pueden presentar material de distinta naturaleza (técnico, humorístico, pedagógico, editorial), en multitud de formatos (texto, gráficos, subtítulos, doblaje) y plataformas (PC/Mac; consolas/aplicaciones móviles; CMS).

Dada la multitud de aspectos involucrados en el proceso de localización, se argumenta a menudo la necesidad de implantar esta serie de consideraciones desde las fases iniciales de desarrollo del producto. De este modo, la localización está íntimamente ligada a la internacionalización, cuyo objetivo es desarrollar productos que faciliten la creación de posteriores versiones localizadas del mismo.

Finalmente, se lleva a cabo el control de calidad para asegurar que el producto funcione de manera adecuada. Esta última fase puede incluir, entre otras, tareas como la comprobación de estándares de nomenclatura (terminología, guías de estilo), de aspectos lingüísticos (contexto, ortografía, gramática) y extralingüísticos (sincronización de audio e imagen).

En resumen:

¿Qué hace falta para ser localizador? ¿Qué hace falta para ser localizador?

  • En primer lugar, es indispensable contar con un nivel alto de inglés. Probablemente sea el idioma en el que debas desenvolverte.
  • … Sin olvidar un conocimiento exhaustivo de tu propia lengua y cultura.
  • Buen manejo de herramientas de ofimática.
  • Ser meticuloso hasta el más mínimo detalle: no es raro que el localizador trabaje con archivos que contengan etiquetas o tags referentes a distintos lenguajes de programación.
  • Por ello, resulta indispensable tener una visión general sobre cómo se estructura el contenido de estos productos para así poder determinar qué partes del texto deben ser traducidas y cuáles no.

Tampoco estaría de más... Tampoco estaría de más...

  • Manejar herramientas dedicadas a la localización. Por ejemplo, SDL Passolo o Alchemy Catalyst.
  • Conocer el sector o producto en el que nos queramos especializar, así como experiencia en distintas plataformas de uso.
  • Ideal: nociones básicas de programación.

Y, ¿dónde busco trabajo de localizador? Y, ¿dónde busco trabajo de localizador?
 Depende, por supuesto,  del producto o productos en los que te interese trabajar. Algunas sugerencias para empezar:

Si os habéis quedado con ganas de más... Si os habéis quedado con ganas de más...


Y esto es solo una pincelada general del tema. Seguro que me dejo algo atrás. ¡Espero vuestras sugerencias y comentarios! :)